¿Quién asesinó a Steve McQueen?

15 enero 2018

El 7 de noviembre de 1980 fallecía en Ciudad Juárez (México) el actor Steve McQueen. Desaparecía prematuramente con 50 años de edad una de las más carismáticas estrellas del cine de los años 60 y 70.

En el recuerdo siempre quedarán grandes películas como “El gran escape“, “Bullit“, “La huída“, “El coloso en llamas“, “Papillon“, “Los siete magníficos” y otras muchas.

Aficionado a las carreras de coches (estuvo cerca de ser piloto profesional) y a las artes marciales (su profesor fue el mismísimo Bruce Lee), Steve McQueen representó como nadie al “antihéroe” en sus películas y siempre buscó las emociones fuertes en su vida profesional y personal.

Pero no fue su afición al riesgo del mundo del motor lo que acabó con su vida, ni siquiera se materializó nunca la amenaza de la que fue objeto por la secta de criminales “La Familia”… Steve McQueen encontró la muerte motivado por la lacra que se ha denominado acertadamente como “El asesino invisible“. El amianto.

Con el término genérico de “amianto” (o “asbesto”), se designa a un conjunto de silicatos fibrosos, sustancias de origen mineral de composición química variable, que en su fractura o trituración son susceptibles de liberar fibras, cosa que no sucede si en su estado natural no se las manipula intencionadamente.

El crisotilo (también conocido como amianto blanco) es la variedad más común, se estima que su utilización es superior al 90% del total de amianto, seguido de la crocidolita (amianto azul) y la amosita (amianto marrón). El resto de variedades prácticamente no han sido utilizadas y su forma de presentación es casi exclusivamente como contaminante de otros minerales.

Los minerales de amianto tienen fibras largas y resistentes que se pueden separar y son suficientemente flexibles como para ser entrelazadas y también resisten altas temperaturas. De ahí el origen de su nombre: del griego “asbesto” inextinguible y del latín “amianthus” incorruptible.

Debido a esas propiedades tan útiles, el amianto se ha usado para una gran variedad de productos, principalmente en materiales de construcción (uralita, baldosas y azulejos, productos de papel y productos de cemento), productos de fricción (embragues de automóviles, frenos, componentes de la transmisión),materias textiles termo-resistentes, envases, revestimientos de tuberías(calorifugados), etc.

La exposición a fibras de amianto se produce principalmente a través de la vía respiratoria y está demostrado que puede aumentar el riesgo de cáncer en seres humanos. Hay dos tipos de cáncer producidos por exposición al amianto: cáncer de pulmón y mesotelioma. El mesotelioma es un cáncer de la pleura. El cáncer producido por la exposición a fibras de amianto no aparece inmediatamente, sino que se manifiesta después de varios años (hasta 20 ó 30). Hipotéticamente una sola fibra puede ser susceptible de producir mesiotelioma pleural.

Steve McQueen falleció a consecuencia de las complicaciones derivadas del mesotelioma que padecía. En sus últimos días viajó a México para someterse a una pseudoterapia basada en enemas de café, sobredosis de vitaminas e inyecciones intramusculares de células de animales.

Como relata su viuda Bárbara McQueen en el libro “The Last Mile“: “Yo veía claro como aquellos farsantes tan sólo estaban interesados en su fama y en cómo sacarle el dinero. Pero en el fondo yo tenía la esperanza de un milagro.”

El ” asesino invisible ” fue implacable con él. Se ha dicho siempre que la causa de la exposición de Steve McQueen a las fibras de amianto era la presencia de dicho material en el tejido de los trajes ignífugos que empleaba en las carreras de coches.

Personalmente tengo mis dudas de que fuera la única fuente de exposición. Hay que tener en cuenta también que en su época en la Marina americana (antes de dedicarse a la interpretación)  manipuló indiscriminadamente amianto “friable” (que desprende fibras con facilidad) utilizado como aislante de los motores y además trabajó como estibador de puerto descargando minerales de amianto.

Todo lo anterior hay que unirlo al tabaquismo, se dice que fumaba cuatro cajetillas diarias, y al periodo de latencia característico del mesotelioma.

Sea como fuere, perdimos a uno de los grandes. Lo más preocupante es que este “asesino invisible” sigue ahí fuera, al acecho…La propia Comisión Europea habla de una epidemia de 500,000 muertes asociadas a la exposición al amianto en los próximos años, una cantidad 10 veces superior a la de accidentes de trabajo.

Pero tranquilos, no nos preocupemos, nos queda la prevención….