AMLO 39%, Anaya 29%, Meade 22%

Leo Zuckermann

El llamado periodo de intercampañas ha favorecido al líder en la competencia presidencial. López Obrador se ha afianzado en el primer lugar con el 39% de las intenciones de voto efectivas (descontando la “no respuesta” en las encuestas). Esto de acuerdo al Modelo Poll of Polls (MPP) desarrollado por Javier Márquez y publicado en oraculus.mx, sitio especializado en elecciones en México.

Diez puntos atrás, con el 29% de las preferencias efectivas, se encuentra Ricardo Anaya. Antes de comenzar el periodo de intercampañas estaba a ocho puntos de López Obrador. Ya más lejano, en el tercer sitio, aparece José Antonio Meade con el 22% de las intenciones de voto efectivas. Se ha alejado mucho de Anaya (está ahora a siete puntos porcentuales) y de López Obrador, quien le lleva 17 puntos de ventaja.

En pocas palabras, estas últimas semanas —en las que supuestamente no hay campañas, pero sí hay, porque así es nuestra estúpida ley electoral—, AMLO ha ganado algo de terreno, Anaya dejó de crecer y bajó un poco y Meade siguió cayendo.

¿Quiere decir esto que López Obrador ya ganó?

De ninguna manera. Todavía falta mucho en la competencia presidencial. Apenas vamos en el minuto diez del primer tiempo. El 30 de marzo comenzarán, ahora sí, las campañas sin ningún tipo de restricciones absurdas como las que tenemos ahora. Y las campañas, como sabemos, cuentan. Los aciertos, errores, escándalos y realineamientos que ocurren en este periodo pesan en el electorado. Doy un ejemplo. De acuerdo con la encuesta de marzo de 2006 de Consulta-Mitofsky, López Obrador tenía el 38% de las intenciones de voto efectivas; Calderón, el 31%, y Madrazo, 29%. Ya sabemos cómo terminó esa elección. Calderón le ganó a AMLO por una diferencia de 0.6 por ciento.

Todavía falta, además, que se defina el voto de los indecisos. De acuerdo con el MPP de oraculus.mx, hay un promedio de 20% de mexicanos que no responde la pregunta electoral en este momento. ¿Qué va a pasar con este segmento? ¿Saldrán a votar o se abstendrán? ¿Votarán igual que los que ya se decidieron o de manera diferente? El hecho es que todavía hay muchos mexicanos —me incluyo— que no saben cómo votar. Eso puede acabar definiendo el resultado final de la elección.

Ni se diga la incertidumbre de si habrá o no voto útil. ¿Se polarizará la elección entre los que quieran votar por López Obrador y los que quieran votar en contra de este candidato, tal y como ocurrió en 2006? ¿Lograrán los priistas bajar a Anaya del segundo lugar para que Meade se convierta en el candidato del polo antiAMLO? ¿Y si Anaya es el que le puede ganar a AMLO, logrará jalar a su campo a los priistas o estos se irán más hacia el lado de López Obrador?

Hombre, falta mucho por definirse. Desde luego que resulta lógico que el candidato de Morena se esté comportando como si ya fuera el Presidente. La idea es mandar el mensaje de que este arroz ya se coció, que lo que viene es un mero trámite, que la elección de AMLO es un hecho consumado. Así, por un lado, la campaña de Morena desacredita las posibilidades de los otros candidatos y, por el otro, trata de sumar a cuadros de otros partidos y votantes indecisos al supuesto tren del ganador. Es parte de la estrategia electoral.

Si hoy fueran las elecciones, sin lugar a dudas ganaría López Obrador. El MPP de oraculus.mx le da una probabilidad de más de 99% de estar en el primer lugar en este momento. No obstante, esto puede cambiar de aquí al primero de julio. Por fortuna, ya abrieron los mercados de apuestas por internet de la elección presidencial mexicana. Ayer en la noche, en predictit.org, le estaban dando un 58% de probabilidad a AMLO de ganar la elección, un 38% a Anaya y, un 14% a Meade. El mercado, hay que reconocerlo, todavía tiene que generar una mayor liquidez. Las predicciones tienden a ser más precisas entre más gente apueste su dinero. Los actuales momios, sin embargo, demuestran que los apostadores piensan que la elección está más cerrada de lo que indican las encuestas (el MPP actual de oraculus.mx se calcula a partir de las últimas ocho publicadas). Para quienes están arriesgando su dinero con el fin de predecir el resultado de la elección presidencial mexicana, este arroz no se ha cocido; pues claro, si apenas está comenzando la cocción.