Cascos Azules, un vuelco

Joaquín López-Dóriga

Por años, los gobiernos del PRI y del PAN rechazaron que México formase parte de la fuerza de los Cascos Azules de las Naciones Unidas, porque, decían, se violaba el principio de no intervención. En esto coincidían las alineaciones de izquierda.

Fue el presidente Enrique Peña Nieto quien en 2014 hizo las adecuaciones legales para que México formase parte del grupo de Operaciones de Mantenimiento de la Paz de la ONU y a partir de esa fecha, policías, soldados, marinos y civiles mexicanos han participado minoritariamente en 83 misiones, básicamente en tareas de adiestramiento. En la actualidad hay 15 elementos de las fuerzas armadas desplegados en distintas partes del mundo, una representación simbólica.

Ya antes hubo intervención de militares mexicanos en operaciones de paz, en 1947 y 1950 en India, y en Pakistán en 1949. Luego desaparecería esta práctica, aunque se apoyó brevemente a los Cascos Azules en El Salvador, en 1992. Pero en los tres casos fueron decisiones excepcionales, no una política de Estado.

Lo menciono para destacar el vuelco que fue, el miércoles, la inauguración en México del Primer Centro de Entrenamiento Conjunto de Operaciones de la ONU, en las instalaciones militares de San Miguel de los Jagüeyes, Estado de México, inauguración que a cargo del Presidente de la República, a cuyo nombre habló el representante de México ante la ONU, Juan Ramón de la Fuente, quien dijo que con los egresados de este centro se buscará colaborar para que en el mundo haya más seguridad y menos conflictos.

De esta manera se acaba formalmente con aquel atavismo de no a los Cascos Azules de la ONU para que ésta, un día no tenga pretextos para desplegarlos en México, así de elementales eran priistas, panistas y la izquierda en todos sus tonos.

Hoy el mundo es otro y México también debe serlo, aunque haya resistencias.

RETALES

1. CAOS. Yo insisto en que el secretario de Salud, el doctor Jorge Alcocer, tiene que salir a dar la cara por el desastre que ha sido el cambio del Seguro Popular al Instituto Nacional de Salud y Bienestar (Insabi), y los daños que ha causado a miles de mexicanos antes protegidos por aquel programa, ahora desprotegidos por la incapacidad gerencial para aplicar el nuevo;

2. CALUMNIA. Mario Delgado tachó de mentirosos a los gobernadores que aumentan impuestos locales por el recorte a sus participaciones. Para Delgado, no se recortó ninguna y esos gobernadores, que callan, mienten; y

3. SILENCIO. Por tercer día consecutivo, al justificar la construcción de 2 mil 300 sucursales del Banco del Bienestar, antes Bansefi, el presidente Andrés Manuel López Obrador reclamó la falta de solidaridad social de los banqueros que tienen al lucro como prioridad. Y los banqueros ni chistar, no se vaya a molestar.