‘Chachas’ nunca más

CARLOS PUIG

Nada más revelador que el lenguaje: les hemos llamado, les llamamos “gata”, “chacha”, “sirvienta” o “criada”, palabras que se han convertido en insultos para otros que no ejercen el mismo trabajo.

La criada bien criada se llamó una telenovela de éxito porque, claro, la mayoría no lo estaba. “Son como de la familia y así las tratamos”, nos acostumbramos a decirnos a nosotros mismos. Pero es una mentira.

Duermen en las peores habitaciones de la casa, nuestra arquitectura tiene, en no pocas ocasiones, “entradas de servicio” para que los patrones no se mezclen con quienes los cuidan. Comen a otra hora, en otra mesa, a veces, otros alimentos o las sobras de los jefes y, esto es cierto, hasta con otros cubiertos y vajillas. Marcelina Bautista, la más conocida líder del movimiento de dignificación, contaba la historia de aquella patrona que le argumentaba cuánto quería a su trabajadora que cuando murió puso las cenizas junto a las de su patrón. Nunca pensó que ella tenía una familia que las hubiera querido con ellos. En 2011, la Organización Internacional del Trabajo, de la que México es parte, consagró los derechos para las trabajadoras del hogar.

El gobierno anterior se comprometió con organizaciones y trabajadoras a ratificar ese artículo, nunca lo hizo. También se enfrascó en múltiples negociaciones para dar derechos a las trabajadoras del hogar y nunca lo concretó. inRead invented by Teads De repente, así pasa a veces, todo se junta. El martes, un grupo pluripartidista en el Senado presentó una iniciativa para reformar la Ley Federal de Trabajo y dar plenos derechos laborales a las trabajadoras.

Ayer, la Suprema Corte de Justicia de la Nación no solo declaró inconstitucional el régimen voluntario de seguridad social para las trabajadoras, sino que ordenó al IMSS hacer un programa piloto de un año y en 18 meses hacer propuestas de cambio de marco normativo que hagan permanente el goce de plenos derechos para las trabajadoras del hogar. Ayer por la tarde Germán Martínez, director del IMSS, anunció que se comenzaría a trabajar en ambas cosas. Será un camino largo, pero el primer paso, firme, se ha dado. Lo más complicado será cambiar nosotros y tratar a las trabajadoras del hogar como lo que son: personas que trabajan y que tienen todos los derechos. Nunca menos.