Cómo generar pánico en unos días

CARLOS PUIG

La primera crisis del nuevo gobierno refleja, creo, algunas características de lo que hemos visto desde el 2 de julio en aquella larga e inédita transición y el primer mes y días de gobierno. Van algunas. 1. La decisión.
El robo de combustible se había convertido, dicen los que saben, en el segundo delito más lucrativo para las organizaciones criminales del país después del tráfico de drogas. El asunto había crecido exponencialmente en el último sexenio, había provocado, además de las pérdidas económicas, violencia brutal en estados que hasta hace poco se sentían seguros, pienso en Guanajuato. La administración pasada fue ineficaz en frenar el delito.
No es momento para saber por qué, pero por lo menos dudó o no quiso entrarle al problema. Este gobierno lo ha hecho. Decidió una manera de combatir el delito y la ejecutó. No es poco. 2. La desconfianza. El gobierno trata a los otros como adversario, como enemigos. Los gobernadores, la industria, buena parte de Pemex, fueron sorprendidos.
No es raro, desde sus primeras explicaciones el Presidente de alguna manera involucró a todos esos actores en el “saqueo”. Y así los trató. Hoy no tiene aliados sino exigencias y quejas. 3. Los militares. La participación del Ejército y la Marina en el operativo confirma la absoluta confianza del Presidente en ambas instituciones en detrimento de otras.
Descuenta que el Ejército haya estado metido en el asunto a pesar de que en el sexenio pasado fue protagonista de los operativos para, presuntamente, detener el delito. 4. El comunicador. La única estrategia de comunicación del gobierno —y no solo en esta tema— es el Presidente. Más allá de sus virtudes, no puede hacerlo todo solo. Menos para un asunto de esta complicación y magnitud. No basta con pedir paciencia. Cada vez que Pemex dice que “pronto” se resolverá el asunto de la distribución, más gente se apura a llenar el tanque creando más desabasto.
El pánico en la capital de ayer confirma que el Presidente a las 7 de la mañana pidiendo paciencia no alcanza. 5. La justicia. A pesar de insinuar culpabilidades de muchos y enormes, y de ayer hablar de investigaciones, la PGR ha brillado por su ausencia en el operativo. Una vez más, la justicia ausente.