Corrupción: callando al mensajero

Héctor Aguilar Camín

Muy intensa y muy extraña, aunque quizá también muy lógica, la campaña del Presidente, con amenazas fiscales incluidas, contra Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI).

¿“Paradójico” dice @EdnaJaime, directiva de México Evalúa, que “tengamos un Presidente que promete combatir la corrupción pero descalifica a una organización que la investiga y la denuncia”.

En efecto: ¿por qué combatiría el primer mandatario a la organización independiente que más municiones le ha dado para combatir lo que según él es el eje de su gobierno: erradicar la corrupción?

Dos de los casos serios de corrupción que persigue el actual gobierno son los que puso en la mesa MCCI: el caso Odebrecht y la estafa maestra, y hay otros muchos, como los de los gobernadores Duarte de Veracruz y Chihuahua.

Es claro que el Presidente ataca a MCCI por viejas cuentas políticas con personajes, asociados a la organización, que lo remiten a su agravio invencible del año 2006.

Pero quizá lo esté haciendo, también, por una lógica política pura y dura: para blindarse contra un mensajero incómodo, que empieza a hacer con él lo que hizo antes con sus adversarios políticos.

Nadie sabe mejor que López Obrador lo rentables que son políticamente las denuncias de corrupciones concretas, probadas, documentadas a menudo en fuentes oficiales que el gobierno no usa por desidia o complicidad.

Esto es justo lo que hace MCCI, una organización insignia del clamor civil contra la corrupción de los años del gobierno de Enrique Peña Nieto. Está claro ahora que no hubo beneficiario mayor de aquel clamor que el entonces candidato López Obrador.

Pero ahora MCCI ha empezado a documentar la corrupción del gobierno actual. Solo en los tres días últimos ha revelado dos casos de “empresas fantasmas” contratadas por hombres de confianza del Presidente (https://bit.ly/38AzwjL, https://bit.ly/3lirG1B).

El Presidente sabe muy bien la potencialidad incendiaria de estas denuncias, pues ha sido su vocero eficaz cuando manchaban a otros.

Ahora que las denuncias empiezan a tocar a su gobierno, quiere mojarles la mecha. Y ya que no puede rebatir ni desmentir las investigaciones de MCCI, quiere por lo menos callar al mensajero.