Costo del arancel

Sergio Sarmiento

No bien firmó Donald Trump la orden que impone aranceles de 25% al acero importado a Estados Unidos, US Steel anunció que crearía 500 nuevos empleos: “El fuerte liderazgo del Presidente se necesita para empezar a nivelar el campo para que compañías como la nuestra puedan competir, ganar y crear empleos”. Estos 500 trabajadores echarán a andar un alto horno de Illinois cerrado previamente. Otra empresa, Century Aluminum de Kentucky, señaló que el arancel de 10% sobre el aluminio le permitirá contratar 300 nuevos trabajadores (CNN Money).

Estos 800 nuevos empleos proporcionan a Trump elementos para presumir los efectos positivos de sus aranceles y del proteccionismo comercial en general. Palidecen, sin embargo, ante los 313 mil empleos nuevos que la economía estadunidense generó sin estos aranceles tan sólo en febrero. El mes pasado, efectivamente, se crearon en Estados Unidos 11 mil 178 empleos cada día.

La fortaleza de la economía estadunidense es producto directo de su apertura. La facilidad con la que se importa y se exporta es una de las razones más importantes de su competitividad.

Los aranceles al acero y aluminio, de los que se ha exentado temporalmente a México y Canadá (para presionarlos a aceptar las posiciones estadunidenses en el TLCAN), no son suficientes para eliminar la competitividad estadunidense. El país sigue teniendo, en eso tiene razón Trump, las fronteras más abiertas del mundo. Pero eso no significa que los aranceles no tendrán un impacto negativo.

La consultora Trade Partnership calcula que los aranceles podrían permitir que las empresas estadunidenses de acero y aluminio generen 33 mil nuevos empleos, una vez que las reglas se definan y las empresas empiecen a invertir: pero las compañías estadunidenses que utilizan acero y aluminio para fabricar productos con mayor valor agregado, que tendrán que pagar más por sus insumos, sufrirían una pérdida de 179 mil empleos. En otras palabras, el saldo neto de los nuevos aranceles sería una disminución de 149 mil empleos en los Estados
Unidos.

Esto no toma en cuenta los empleos que puedan perderse por medidas de represalia de otros países. La Unión Europea, por ejemplo, ha amenazado a los Estados Unidos con aplicar aranceles compensatorios en ciertos productos característicos de Estados Unidos, como las motocicletas Harley Davidson.

Quizá lo peor es que los nuevos aranceles se han aplicado con una excusa que no se había usado antes y que busca dar la vuelta a las reglas del comercio internacional que impiden la creación discrecional de nuevos aranceles. Trump ha recurrido a una justificación de seguridad nacional, a pesar de que todas sus declaraciones señalan que su propósito es meramente proteccionista. Lo malo es que ahora todos los países podrán afirmar que establecen aranceles por razones de seguridad nacional. De ese precedente puede surgir la guerra comercial.

Mucha atención se ha prestado al hecho de que Canadá, el mayor exportador de acero a Estados Unidos, y México hayamos quedado exentos por el momento de los aranceles. Pero no nos hagamos ilusiones. Lo que está haciendo Trump es romper las reglas que han permitido el aumento del comercio internacional y han generado actividad económica y empleos en todo el mundo. Trump está abriendo las puertas a un nuevo período proteccionista de la historia que castigará la creación de empleos y la prosperidad. y no sólo en Estados Unidos.

Meryl en San Miguel

Meryl Streep, la actriz estadunidense, estuvo la semana pasada en el hermoso poblado colonial de San Miguel de Allende. Visitas como estas ayudan a revertir la imagen negativa que la violencia y las alertas internacionales generan para nuestro país.