Creyó que era el todopoderoso

Observatorio

Por Antonio Rosario

Allá por el 2005 el entonces diputado local y presidente del PAN en Tamaulipas, Alejandro Sáenz Garza, me presentó en su oficina a quien en esa época era alcalde de Reynosa:Francisco García Cabeza de Vaca.

El ahora Gobernador de Tamaulipas era un personaje que caía bien, de sonrisa fácil y de trato amable.

Mi primera impresión es que estaba ante un político con futuro, pues sus convicciones correspondían a las de un opositor que iba en serio contra la corrupción violenta que por ese tiempo ahogaba a los tamaulipecos.

Eugenio Hernández Flores era, más para mal que para bien, el mandatario de Tamaulipas, pero con toda la violencia encima no estábamos tan dañados en términos políticos.

Hoy la política es un cangrejo funesto y monstruoso, engendrado y parido por los más horribles demonios que hicieron de la nación una mina de oro puesta para ser saqueada.

El respetado Alejandro Sáenz Garza, que luchaba contra el grupo irracional que gobernaba a Tamaulipas, estaba orgulloso de su amigo el Presidente Municipal de Reynosa.

Nunca habríamos de imaginarnos que al llegar al poder estatal el PAN, con Cabeza de Vaca, su error fuera la soberbia, altivez, arrogancia, pintándole una raya al pueblo de Tamaulipas.

Ahora el PAN, el otrora partido político emblemático de la lucha contra la corrupción y contrapeso histórico de un sistema político rapaz, se ha vuelto una zona sísmica, dejando al pueblo sin la esperanza de vivir bajo la garantía de la democracia.

Pancho Cabeza de Vaca pasará a la historia muy raspado como un gobernador que pudo hacer el cambio, pero no quiso porque se sintió el todopoderoso que los tamaulipecos tenían que adorar.

Se rodeó de una runfla de engreídos y acomplejados ‘botas meadas’ que como pestes azotando a la ciudadanía causaron que el país volviera a ver a Tamaulipas como un estado en poder de criminales.

Con un pleito de pandillas que se traen Andrés Manuel López Obrador y Pancho Cabeza de Vaca, Tamaulipas vuelve a la condena de no poder transitar a una serena sucesión de poderes.

Viene el 6 de junio y el electorado está obligado a decidir su voto contemplando, aterrado y enfurecido, el tamaño de la destrucción que volvieron a dejarnos.

antoniorosarioh@hotmail.com