De Mauleón y su eficiente custodio

Carlos Marín

Héctor de Mauleón, el periodista intachable que desde hace algunos años y en varias ocasiones ha sido amenazado de muerte, vía redes, por delincuentes, platicaba con amigos la mañana de ayer sobre un tema cada vez más recurrente: lo común que viene siendo para mucha gente la cercanía con casos de inseguridad y violencia crecientes que vive la capital del país. Pocas horas después, a unos pasos del restaurante donde se disponía a comer, su escolta y chofer enfrentó a balazos a tres asaltantes que pretendieron robarle el automóvil.

Autor de media docena de libros y coautor en otros, Héctor está seguro de que los bandidos no pretendían atentar contra su persona, lo cual acredita su inteligente prudencia para evitar la histeria o asumirse víctima de un incidente criminal. Por fortuna, el asistente que lo cuida es un militar en retiro que domina el uso profesional de su arma y neutralizó, matándolo, a un desafortunado malhechor que le apuntaba con la suya. Hirió al segundo y el tercero huyó.

Los acalambrantes hechos ocurrieron en la calle Francisco Márquez casi esquina con Mazatlán de la concurrida colonia en que la delincuencia tiene uno de sus principales enclaves y de la que tanto se ha ocupado De Mauleón (al igual que de otros asuntos criminales En tercera persona, su leída columna en El Universal.

Compañero de debate en el programa en vivo (cada noche de miércoles) de MILENIO Tv Con los de enfrente, Héctor ha sido advertido de ser asesinado por su reporteo del narcotráfico, el narcomenudeo, la trata de personas o el despojo de edificios. Las amenazas llegan del ciberespacio con mensajes. Una (había publicado La década de las fosas), con el video en que alguien hace disparos a una fotografía del periodista y las frases «La sentencia está por cumplirse», “El Gallo con ojos al patrón” y “Usted está muerto Perro”, o balas y su nombre en un trozo de papel. Surgieron hace tres años y aumentaron en 2017 y 2018, luego de que se ocupara de operaciones del cártel de Tláhuac. Otra, después de que escribiera sobre un inmueble tomado por la Asamblea de Barrios en la que se vendía droga.

De Mauleón había aceptado que lo cuidara personal del mecanismo de protección creado por el neoliberalismo en 2012 que a la fecha cubre a unos 500 defensores de derechos humanos y a casi 300 periodistas, pero la invasión de su privacidad terminó por hacerlo desistir y contratar mejor, con sus propios recursos, una sola custodia.

El suceso permite insistir en que el gobierno de la doctora Claudia Sheinbaum enfrente este problema impostergable sin escatimar recursos. Bien el adiós a lo realmente superfluo, pero mal, muy mal, que no se asegure de gastar cuanto se necesite para que funcionen todas las cámaras oficiales de vigilancia y se eficiente y equipe a la policía.

Aquí no aplica lo de «primero los pobres» ni cabe pretextar austeridades juarista o franciscana…