Duda razonable La furia de Trump se profundiza

Carlos Puig

El jueves en la noche, Donald Trump decidió retirar la nominación de Ron Vitiello para que fuera el director de ICE (Immigration and Customs Enforcement), la agencia encargada de aplicar las leyes migratorias en Estados Unidos. La única explicación del presidente estadunidense es que quería ir en un rumbo más “duro”. Lo hizo sin consultar a la jefe de Vitiello, Kirstjen Nielsen, secretaria de Seguridad Interior, que ayer dejó de serlo, después de meses de intensas disputas internas por el discurso trumpiano y la realidad en la frontera.

En su carta de despedida en la que no menciona ni agradece a Trump, Nielsen hace una clara alusión al ambiente que ha provocado el discurso del presidente: “Espero que el próximo secretario cuente con el apoyo del Congreso y los tribunales para arreglar las leyes que han impedido nuestra capacidad de asegurar plenamente las fronteras de los Estados Unidos y que han contribuido a la discordia en el discurso de nuestra nación”.

Nielsen estaba lejos de ser una funcionaria pro migración, ella implementó “tolerancia cero” y la separación de niños de sus familias, pero Trump la consideraba blanda y en más de una ocasión, según reportes de la prensa estadunidense, la exhibió con regaños en juntas de gabinete por, según el presidente, no ser capaz de detener la migración ilegal en la frontera con México.

Nielsen era la interlocutora de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y otros funcionarios mexicanos en Washington.

El sábado Trump ya había anunciado un nuevo despliegue de agentes fronterizos que, en sus palabras, causarán aún mayores retrasos en la frontera para el tráfico de personas y comercial y puso la responsabilidad de esto en México que, insiste, no hace lo que tiene que hacer para detener y regresar centroamericanos.

En los próximos días conoceremos quiénes llegarán a los puestos hoy vacíos para encargarse de asuntos migratorios. A nadie extrañará que lleguen personajes como Kris Kobach, a quien Trump ya había querido reclutar.

La ira racista y nativista del trumpismo se profundiza.

Malos tiempos, y ninguna respuesta.