Feminicidio y sociedad

Héctor Aguilar Camín

Leo en la prensa el anticipo de dos correcciones bienvenidas: que en lugar de suprimirlo, el gobierno tratará de perfeccionar la definición penal del feminicidio y que en la UNAM, el acoso y el abuso sexual serán causal de expulsión o cese.


El feminicidio es la siniestra punta del iceberg del machismo patriarcal y de la violencia cotidiana contra las mujeres. Siete de cada diez mujeres mexicanas han sido sujetas a violencia en sus vidas, normalmente en su entorno familiar, amoroso, escolar o social.

Esta violencia, a su vez, probablemente sea el síntoma de un iceberg aún grande, y más terrible: el del infierno que puede ser la familia mexicana realmente existente, su autoritarismo raigal, su violencia consuetudinaria, su cultura de abuso en todos los órdenes contra la mujer, del orden sexual al orden afectivo, al educativo, al laboral.

La definición del feminicidio vigente en el artículo 325 del código penal federal es particularmente elocuente respecto de las características de ese delito: “El feminicidio es la privación de la vida de una mujer por razones de género”.

Se considera que hay feminicidio cuando se dan en el hecho alguna o varias de estas circunstancias:

1. Una relación sentimental, afectiva o de confianza entre el feminicida y la víctima. 2. Antecedentes de violencia de cualquier tipo, familiar, laboral o escolar, contra la víctima. 3. Amenazas previas. 4. Incomunicación de la víctima en cualquier momento previo a su asesinato. 5. Signos de violencia sexual de cualquier tipo en la víctima. 6. Exposición del cuerpo de la víctima en un lugar público.

Lo particularmente insidioso del feminicidio es que suele provenir del entorno afectivo, familiar o social próximo a la víctima. Tanto, que una tercera parte de las mujeres son asesinadas en su casa, y en 57% de los casos hay algún antecedente de violencia familiar.

Diez mujeres son asesinadas cada día en México, de acuerdo con la ONU. Tres mil 142 mujeres fueron asesinadas en México durante los primeros diez meses de 2019, 3% más que en los mismos meses del año anterior, según el Secretariado del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

No hay sino que darle la bienvenida a las voces y los movimientos que exigen radicalmente una atención radical al problema.