Filias y fobias del presupuesto

Héctor Aguilar Camín

Decía la picaresca mexicana que amistad que no se refleja en la nómina es demagogia. El dicho dice ahora: prioridad que no se refleja en el presupuesto no es prioridad.

Luego de varios contratiempos, finalmente el gobierno pudo disciplinar a su bancada y obtener el presupuesto que quería.

A la vista del presupuesto, las prioridades del gobierno son, en primer lugar, los programas sociales y en segundo lugar la secretaría de Energía, Pemex y CFE.

Los programas sociales tuvieron un aumento de 21.7%, equivalente a 44 mil 400 millones de pesos.

Energía recibió un aumento de 72.6%, equivalente a 20 mil 400 millones; Pemex recibirá 28 mil 500 millones adicionales y CFE, 9 mil 200 millones.

Los grandes perdedores del presupuesto fueron Gobernación, con una increíble baja de 90.6% (menos 56 mil millones), Agricultura con -28% (19 mil 900 millones menos); Trabajo con -35.4% (15 mil millones menos) y Comunicaciones y Transportes con – 20.8% (14 mil 300 millones).

Las secretarías claves, estructurales, de la política social, Educación y Salud, reciben aumentos marginales: 2.7% en Educación, 8 mil millones más para un presupuesto de 317 mil, y 0.5% en Salud, un aumento de 583 millones sobre un presupuesto previo de 128 mil.

Muy poco amistoso fue el presupuesto con la seguridad. Le quitó 2.6% a la Defensa Nacional (2 mil 600 millones menos), aumentó solo mil millones a Seguridad (+1.7) y solo 447 millones a Marina (+1.4%)

Brillan por su ausencia los rubros de inversión pública en infraestructura y por su austeridad lo entregado a órganos autónomos, en especial a la FGR: solo 859 millones más, en medio de una crisis de procuración de justicia, y al INE, solo 806 millones más, camino a las elecciones de 2021, las más grandes de la historia de México.

Lenin dijo: La revolución es electricidad más los soviets. El presupuesto de 2020 parece decir: la Cuarta Transformación es energía más los programas sociales.

En el presupuesto parecen sobrar varias secretarías y no son prioridades la seguridad, la inversión, ni la mejora sustantiva de la educación, la salud, la procuración de justicia y la organización de las elecciones.