Justicia sin luz

9 agosto 2017

Sergio Sarmiento

Uno de los argumentos que los políticos nos dieron para cambiar el viejo sistema penal inquisitivo por el acusatorio es que esto generaría una mayor transparencia. En el nuevo sistema las audiencias serían públicas. Tendríamos así juicios como los que vemos en las películas estadunidenses o francesas. Se aplicaría en México por fin el “principio de publicidad” en los juicios, una verdadera transparencia.


Una vez más nos engañaron. Los problemas y costos del traslado al nuevo sistema han sido enormes. El cambio ha coincidido con un aumento en la criminalidad, lo que ha hecho que algunos culpen al nuevo sistema por esta tendencia. Pero un beneficio tan simple como la mayor transparencia de los juicios simplemente no se ha manifestado.

Samuel González Ruiz, extitular de la Unidad Especializada en Delincuencia Organizada, me explica que los mexicanos que queremos saber qué pasó en la audiencia de Javier Duarte por delincuencia organizada y lavado de dinero del 22 de julio tenemos que confiar en el trabajo y conocimiento jurídico de los reporteros presentes. El público no tiene acceso a los registros y grabaciones de la audiencia.

El artículo 5 del nuevo Código Nacional de Procedimientos Penales declaró que las audiencias serán públicas y “los periodistas y los medios de comunicación podrán acceder al lugar en que se desarrolle la audiencia en los casos y condiciones que determine el Órgano jurisdiccional”.

El Artículo 55, sin embargo, determina que se podrá “prohibir el ingreso” a quienquiera y añade: “Los periodistas, o los medios de comunicación acreditados, deberán informar de su presencia al Órgano jurisdiccional con el objeto de ubicarlos en un lugar adecuado para tal fin y deberán abstenerse de grabar y transmitir por cualquier medio la audiencia”. Además, “no podrán introducir instrumentos que permitan grabar imágenes de video, sonidos o gráfica”. Las grabaciones de la audiencia serán conservadas bajo resguardo por el Poder Judicial, mientras que los registros de las audiencias sólo podrán ser accesibles a las partes. En otras palabras, las audiencias siguen siendo tan cerradas como antes.

En otros países las audiencias no son secretas como en México. Aunque no hay imágenes ni transcripciones de la audiencia en que se vinculó a proceso a Javier Duarte, me dice González Ruiz, sí tenemos los videos y transcripciones de las declaraciones del presidente del Gobierno español Mariano Rajoy en el caso Gürtel, un proceso por presunta corrupción política en España, del 26 de julio.

Luis Camilo Osorio, exfiscal general de Colombia, comenta que en su país “la publicidad es plena y se permite ingreso de cámaras y mecanismos de grabación, amén de autorización para obtener copia de la grabación (y video que oficialmente se levanta) porque a diferencia del sistema inquisitivo ¡el juicio es público! ¡No hay reserva del proceso!”. Las audiencias se reservan ocasionalmente, pero esta es la excepción y no la regla.

En Estados Unidos se aplica también el principio de publicidad. Si uno quiere obtener los documentos de un juicio sólo hay que presentar una solicitud a los juzgados. Las excepciones son excepciones.

La publicidad de la información de un juicio mejora la impartición de justicia. Cuando cualquiera puede revisar las pruebas y declaraciones, es más difícil que un proyecto se corrompa. Supongo que por eso el principio de publicidad se quedó en promesa.

Sin credibilidad

La Comipens, a través de su vocero, Javier Olmedo, primero rechazó que pudiera haber un error sistemático en la calificación de los exámenes de ingreso a la educación media superior.

Después la UNAM anunció que había un “desfase” que había afectado a 11 mil 051 aspirantes. El golpe a la credibilidad de la Comipems y la UNAM es enorme.