Las dos pandemias de México

Héctor Aguilar Camín

México es uno de los países con menos infectados por coronavirus del mundo. Tenía sólo 316 casos registrados ayer domingo, 22 de marzo, a la hora que escribo.

También es uno de los países que menos pruebas ha realizado para detectar la  infección.

Hasta el 21 de marzo había realizado mil 760 pruebas, según la secretaría de Salud, mientras que Estados Unidos, que empezó muy tarde a poner el acento en las pruebas, había hecho 103 mil.

Los países líderes en pruebas son los que han contenido mejor la pandemia: Corea del Sur, 316 mil y Alemania, con 167 mil.

Tomo los datos de @ValeriaMoy, que  ha publicado sus cuentas en MILENIO y sigue  actualizándolas en @méxicomovamos. Moy toma a su vez los datos de la Secretaría de Salud y de ourworldindata.org.

Con  base en  las pruebas realizadas la expectativa oficial de la pandemia    que habrá en México es de unos 250 mil infectados, de los cuales unos 140 mil presentarán síntomas leves y unos 10 mil 500  necesitarán cuidados hospitalarios.

Si esos van a ser los números de la pandemia mexicana, la verdad no hay mucho de qué preocuparse. De hecho, con esos datos, el país estaría ya en este momento sobrerreaccionando a una amenaza sanitaria  muy inferior, en su suelo, a la registrada en el mundo.

Ojalá y así sea.

Pero hay otros datos. En un reportaje publicado en Slate, Jordi Oliveres, ha recogido la visión de varios especialistas sobre México. La conclusión de esos expertos es que México está  impreparado para lo que viene.

Según Oliveres, el escenario peor que calcula para México el Centers for Disease Control and Prevention de Estados Unidos es que se infectará aquí el 65% de la población, 84 millones de personas, de las que requerirán cuidado intensivo 4 millones 200 mil.

Las proyecciones que cito son lo que parecen: increíblemente bajas e increíblemente altas.

La pandemia que esperan nuestras autoridades no debería suscitar grandes alarmas. La prevista por nuestros vecinos, en su peor escenario, es casi el fin del mundo.

Entre uno y otro extremo, la verdad es que los mexicanos estamos entrando a ciegas en lo que viene.