Le bajan cuando más debieran subirle

Carlos Marín

El secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, apechugó la orden de bajar la campaña en favor del Nuevo Aeropuerto Internacional de México que se construye en Texcoco porque el presidente Enrique Peña Nieto quiere hacer las cosas “civilizadamente y con tranquilidad…”.

No es que se haya cancelado, quiso justificar.

“La diferimos, porque no es un momento propicio para entrar a una confrontación de sí o no, y va a venir después”, declaró.

¿Ajá?

Pues… ¡ah, chingá!

Lo civilizado, en todo caso, es no sacarle la vuelta a la argumentación en un tema que el propio gobierno por concluir ha venido cacareando como trascendente y decisivo para resolver el congestionamiento del aeropuerto en funciones; que catapultará la economía nacional y en lo inmediato la de los pobladores de la deprimida zona oriente de la capital y los municipios aledaños del Estado de México.

¿Que no es “un momento propicio”?

¿Acaso ni Peña ni Ruiz Esparza saben lo inminente de la “consulta” popular en que un puñado de mexicanos optará entre sólidas razones técnicas y frágiles patrañas demagógicas?