Lo digo al INE para que lo oiga Banxico

Carlos Marín

La embestida moreniana contra los organismos autónomos del Estado, reactivada inmediatamente después del asalto a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, tiene ahora en la mira al Instituto Nacional Electoral con el escamoteo de recursos presupuestales, la amenaza de que la presidencia del Consejo General se acomode a los relevos políticos de cada trienio y, el año próximo, con la imposición de cuatro consejeros de quinta que se acomoden a los designios de la cuarta.

Agandallados ya otros organismos independientes, entre los que sobresalen las comisiones Reguladora de Energía y Nacional de Hidrocarburos; eliminado el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación y ensordeciendo con pasos en la azotea a los institutos Nacional de Estadística y Geografía, Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, los barruntos de control político se ciernen sobre las columnas clave de la estabilidad en México: hoy el INE, mañana… el Banco de México.

La mayoría diputadil resolvió recortar más de mil 70 millones de pesos al instituto que en 2020 organizará los comicios más grandes y complejos de la historia. «Es el equivalente a cerca de nueve por ciento de lo solicitado por la institución para que se expidan cerca de 16 millones de credenciales e iniciar el proceso electoral 2020-2021», señala en un comunicado.
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Cachetones, eso sí, los partidos no se privaron de un solo centavo de los cinco mil 239 millones de pesos que ordeñarán del erario: 273 millones más respecto del presupuesto de 2019 ( 4,965.8 millones de pesos), mil 700 de los cuales corresponden a Morena; 950 el PAN, 896 el PRI, 445 el PRD, 426 el Verde, 411 Movimiento Ciudadano y 391 el Partido del Trabajo.

El recorte no toma en cuenta que, además de organizar y garantizar elecciones transparentes, el INE le monitorea gratis a la Secretaría de Gobernación todos los comerciales de radio, televisión y cinematografía, en su mayor parte sin relación con las elecciones. Por este servicio que nada tiene que ver con la democracia, dado el artero escamoteo de recursos, en adelante debiera ser cobrado.

La avasallante mayoría de Morena, respaldada por las fracciones parasitarias del PT y el Verde, tampoco consideró que el instituto expide las credenciales de elector que sirven de identidad a la ciudadanía y se otorgan sin cobro alguno a los solicitantes, ni la necesidad que tiene de renovar equipos electrónicos con más de cinco años de uso.

Pese a todo, el INE puede aún promover una controversia constitucional con la esperanza de que la Suprema Corte ordene se le financie como lo requiere. Sin embargo, se antoja remota la probabilidad de que el recurso prospere ante una realidad que sobresalta: en la Secretaría General del máximo tribunal constitucional permanece congelado desde hace casi dos meses el proyecto de sentencia que le otorga razón al organismo en su inconformidad con los recortes presupuestales que resintió este año…