Lo que no sucedió no puede ser “legal”

Carlos Marín

Son excepcionales las ocasiones en que una sencilla y oportuna información periodística cobra en tribunales fuerza de evidencia probatoria tan incontrovertible como la de los peritajes balísticos, genéticos o forenses. Tal rango adquirieron el tuit de Ciro Gómez Leyva y la nota informativa de Ignacio Alzaga la mañana del sábado, dando cuenta de la entrega voluntaria de Mónica García Villegas, propietaria y directora del colegio Rébsamen.

En rigor, el consumo y gusto de la información que propalan los medios no juega en los procesos que los jueces deben resolver, ya que su sentencia debe sustentarse en el expediente de cada caso, los testimonios, las pruebas y los alegatos de las partes acusatoria y defensora en cada caso.

Por eso no puede reprochársele a la jueza de Control Esperanza Medrano Ortiz desconocer el tuit de Ciro Gómez Leyva y la nota de Ignacio Alzaga que fueron difundidas más de 24 horas antes de que calificara de “legal” un hecho falso: “la detención” de una señora que, en realidad, se entregó de manera voluntaria.

Como ayer lo publiqué aquí, Ciro tuiteó a las 10:59 la noticia y Nacho la certificó en milenio.com a las 11:18, pero la procuradora general de Justicia sostuvo que Mónica fue capturada “a las 11:28” gracias a una “denuncia ciudadana” por correo electrónico recibido “a las 10:48…”.

Al no ser detención, la falacia no puede ser “legal” y por lo mismo debió reconocerse la entrega motu proprio de la señora.

Pero se está muy a tiempo para corregir este arranque de patente injusticia: alguien debe sugerirle a la jueza Medrano tomar en cuenta lo hecho por Gómez Leyva y Alzaga para que en la audiencia de este jueves decida, en estricta justicia, la situación jurídica de quien, después de todo, además es inocente:

Mónica García Villegas heredó de sus padres el edificio de cuatro pisos que se levantó en 1984 con los permisos de ley. Jamás “construyó” ni modificó ni amplió allí un “departamento de lujo”, pero en 2014 lo habilitó con un asoleadero de madera y tablaroca, lo que le significó un “procedimiento administrativo” que saldó con una multa del cinco por ciento del valor de la obra cuyo peso, desde luego, no determinó que la edificación se desplomara.

El Rébsamen fue construido con licencias expedidas en 1983 y 1984. El uso de suelo mixto era legal y ello explica la construcción de un departamento en la parte superior del colegio, según explicó en los días inmediatos a la desgracia la entonces delegada en Tlalpan, Claudia Sheinbaum, ahora jefa de Gobierno.

Al parecer, detrás de la sevicia con que ha sido infamada la profesora está una lamentable confusión: se investigó un probable falso permiso de uso de suelo, pero no en el predio donde estaba el departamento, sino en el de Tamborero 19, de la escuela secundaria que terminó de construirse en 2014… y que no se cayó.