Los periodicuchos son un robo y una afrenta a los tamaulipecos

OBSERVATORIO

Antonio Rosario

Periodicuchos de Tamaulipas, especialmente en Ciudad Victoria, que hace mucho tiempo llegaron a tener con dificultades cierta aceptación, pues eran los únicos que circulaban, propiedad de gente ligada al poder político, deben desaparecer.

La explicación del por qué deben desaparecer, es porque están convertidos en libelos dedicados a joder y difamar, pero nunca a servir a la sociedad, como se vanaglorian con un descaro insoportable.

Periodistas que tenemos mucho tiempo y hasta décadas consagrados a esta profesión, sabemos que estos falsos periódicos no aportan absolutamente nada que no difundan con calidad modernos medios en internet.

Haciéndose pasar por periódicos “prestigiados” y “plurales”, sólo porque hacen 100 impresiones diarias de papel que sólo sirven para envolver aguacates y papayas, y alimentados por la marchita teta gubernamental, no les importa nada establecer guerras contra funcionarios que les negaron la contratación de publicidad.

“Olvidan” que los medios deben criticar, siempre teniendo en su poder elementos que justifiquen sus opiniones, análisis y juicios.

Regla de oro que nunca ha existido para estos mercenarios.

Cínicos y procaces le han declarado una guerra abierta a varios funcionarios públicos, uno de ellos el alcalde de Victoria, Xicoténcatl González, que no por exótico y sospechoso de graves manejos corruptos, deba ser tratado como el negro de la feria, sin fundamentos que prueben realmente que está robando a manos llenas del erario propiedad de los victorenses.

Se rumora que el tal Xico ha concedido jugosos contratos de publicidad a un reducido grupo de medios, columnistas y reporteros, la mayoría distante de renombre para facturar sumas millonarias que el ayuntamiento paga mes tras mes.

Ese es el resentimiento de los dueños de estos periodicuchos que mamaron, devoraron y engulleron en el horroroso pasado priista cantidades bestiales de dinero.

Su “mérito” sólo se redujo a comportarse como prostitutas cómplices de gobernadores como Tomás Yarrington, Eugenio Hernández y Egidio Torre Cantú, a quienes les encubrieron cualquier número de abusos y saqueos.

Ahora, confortados por el apapacho del régimen panista de Francisco García Cabeza de Vaca, que les ofrece convenios a su decadencia parasitaria, seguirán prolongando la desinformación que los tamaulipecos no merecen, pues son estos los que pagan con sus impuestos los onerosos y confidenciales contratos de publicidad, deformados en afrentas sociales.