Los supremacistas blancos empoderados

Leo Zuckermann

Hoy, Estados Unidos está votando en lo que será el primer ejercicio democrático nacional durante la Presidencia de Donald Trump. Como bien lo ha dicho León Krauze, lo que está en juego es la cordura en nuestro vecino del norte. Y es que la razón ha sufrido enormidades durante estos años de trumpismo y realidades alternativas. El racismo, la xenofobia y el antisemitismo han venido ganando terreno en el único país de la Tierra que nació como una democracia, y más de dos siglos después sigue teniendo un régimen de libertades. Desafortunadamente, el odio, ese maldito sentimiento humano que todo lo destroza, se está diseminando en un país liderado por un hombre blanco que camina y va apestando la tierra.

Trump ha empoderado a lo peor que históricamente ha tenido ese país: los supremacistas blancos. Están de regreso. Han salido de las catacumbas. Se pavonean por las calles y siembran la semilla del odio en contra de los negros, judíos y mexicanos. Sueñan con un Estados Unidos blanco y protestante, de raza y religión “puras”. Están activos políticamente. Abiertamente apoyan a Trump. El Presidente, por su parte, coquetea con ellos.

En víspera de las elecciones estadunidenses, visité el principal sitio de internet de los supremacistas blancos para ver qué estaba pasando.

Stormfront se presenta como “una comunidad de realistas e idealistas raciales”. Según ellos, en EU está ocurriendo un genocidio racial… de blancos: “¡Somos la voz de la nueva y blanca minoría!”.

Fieles a sus orígenes históricos, uno de los principales enemigos de estos supremacistas blancos son los judíos. Al respecto, dicen: “El origen del problema con los judíos está, una vez más, en la sangre. Como grupo, como raza, sufren de sicopatía, un trastorno mental cuyo síntoma principal es la capacidad de mentir como si no hubiera un mañana. Parecen ser capaces de convencer a naciones enteras para que crean lo que quieran. Ése es el pequeño secreto de su éxito. Y sí, nuestra gente tiene la culpa de creer y confiar en ellos en primer lugar. Sin mencionar la gran cantidad de traidores y cobardes dentro de las filas de los gentiles blancos”. Según Stormfront, los judíos controlan a los bancos, las principales industrias y los medios de comunicación. Son poderosísimos y tienen un solo objetivo: la dominación mundial. Es exactamente el mismo discurso de los nazis.

También odian a los negros y latinos, en particular a los mexicanos. Así lo describe un texto en Stormfront: “Los nacionalistas blancos se enfrentan constantemente a la pregunta de qué grupo no ario es peor: los vagos negros o los inmigrantes ilegales del sur de la frontera. Una diferencia notable y observable es que, si bien los afroamericanos son ciudadanos estadunidenses por nacimiento, muchos mestizos son trasplantes recientes y, por lo tanto, no son elegibles para recibir beneficios sociales. Entonces, mientras que los aztecas y mayas se esfuerzan por ganarse la vida, los negros disfrutan de una ‘mentalidad de derecho’, logrando así explotar el trabajo duro del hombre blanco para sus propios vicios: la pereza, el alcoholismo y, por supuesto, el sello distintivo de la cultura afroamericana, la dependencia de las drogas y las pandillas. En conclusión, hay que darles un poco de respeto (a regañadientes) a los latinos que trabajan arduamente por recoger lechuga a 103 grados sobre el perezoso negro que piensa que el hombre blanco le debe años de esclavitud”. Hombre, muchas gracias.

Sobre las caravanas de centroamericanos que van hacia Estados Unidos, la comunidad de supremacistas blancos piensa que se trata “simple y llanamente de una invasión y todos aquellos que la ayudan deben ser procesados por traición contra nuestra nación, que se encuentra en grave peligro en este momento”.

Stormfront adora a Trump. Sus principales discursos se reproducen. Lo sienten como uno de los suyos. Sobre la elección de hoy, uno de los miembros invita a votar por los candidatos republicanos, aunque éstos apoyen a Israel, porque los demócratas tienen una mejor relación con los judíos, negros y latinos. Estos blancos antisemitas, xenófobos y racistas se sienten empoderados gracias a Trump. Una locura. Ojalá, hoy, en las urnas, la cordura recupere algo de terreno.