Los tiempos que vienen

Joaquín López-Dóriga 

Y cuando la música pare, no habrá dónde sentarse.
Florestán

Como cada quinto año de gobierno, pasada la elección de gobernador en el Estado de México, inicia la sucesión presidencial, que siempre comienza mucho antes, pues la ambición no tiene calendario.

De acuerdo con los tiempos legales, en 75 días, el 1 de septiembre, inicia el proceso electoral de las federales de 2018. En octubre fijarán los topes de campaña y en noviembre definirán el procedimiento de selección de candidatos.

Para noviembre ya habrá tomado la decisión el PAN, entre Ricardo Anaya, Margarita Zavala y Rafael Moreno Valle. En el PRD, si van con Miguel Mancera, Silvano Aureoles, Graco Ramírez o Juan Zepeda. En Morena está decidido desde hace años: Andrés Manuel López Obrador, y en el PRI, su jefe político, el presidente Enrique Peña Nieto, decidirá de la lista de presidenciables: Miguel Ángel Osorio Chong, Aurelio Nuño, José Antonio Meade, José Narro y Eruviel Ávila. No apunto a Luis Videgaray porque él se ha descartado, pero el que yo no lo anote no lo deja fuera de nada.

Lo digo porque el 13 de ese mes, noviembre, tiene que haber precandidatos en los partidos que quieran aprovechar la precampaña que va hasta el 12 de enero, es decir, dos meses que nadie debería desaprovechar.

Diciembre es clave: se tienen que formalizar las coaliciones que vayan a jugar para la presidencial.

El 12 de enero, como le decía, terminan las precampañas e inicia ese limbo, la intercampaña que termina el 29 de marzo. En ese lapso, se abrirá el registro de candidatos presidenciales, del 15 al 22 de febrero, y el 30 de marzo arrancan las campañas de noventa días que terminan el 28 de junio para el absurdo periodo de reflexión que llega al 1 de julio, día de las elecciones.

Esos son los nombres en juego, que pueden cambiar, todos menos en Morena, y esos son los tiempos, que, esos sí, son inamovibles.

Retales

1. Manta. Ayer, en la sesión del Consejo de Comunicación en la que se hizo un reconocimiento a Rogerio Azcárraga Madero, presidente de Grupo Fórmula, cuando hablaba el presidente Peña Nieto, un asistente se levantó con una manta que decía Basta de Sangre. Rectifique, Presidente. #NiUnoMás. El Presidente, desde el atril, pidió al personal del Estado Mayor que lo dejara. Estamos hablando de libertad de expresión, déjenlo expresarse. Y Álvaro Delgado permaneció con su manta;

2. Ausencia. Contra lo que había dicho Ricardo Anaya, el PAN no tiene el cien por ciento de las actas de las tres mil casillas de Coahuila, lo que era esencial. Por eso se levantaron del conteo y busca una concertacesión: Coahuila por el Estado de México, que no hay por dónde; y

3. Baja. Movimiento Ciudadano atraviesa una crisis después de las elecciones del 4 de junio. No presentó candidato a gobernador en el Estado de México, para no perder su registro al tener menos de tres por ciento de los votos. Lo perdió en Coahuila, lo salvó en Nayarit pero no figuró en Veracruz como en otros tiempos. Dicen que Enrique Alfaro, su estrella electoral, empuja.

Nos vemos el martes, pero en privado