País de sicarios viejos

Héctor Aguilar Camín

Es posible que los reclutados para las tareas más simples del crimen organizado, como servir de halcones, sean jóvenes muy jóvenes, que ni estudian ni trabajan: los famosos ninis a los que está dedicado el más ambicioso de los programas sociales del nuevo gobierno “Jóvenes construyendo futuro”, para mexicanos de entre 18 y 29 años.

Pero un estudio reciente revela que los miembros verdaderamente mortíferos de las bandas, los desalmados personeros que explican gran parte de la estadística homicida del país, son más bien “sicarios viejos”, gente mayor de 30 y 40 años.

Los sicarios propiamente dichos, los que matan y son muertos todos los días, escribe Roberto Valladares, investigador de Lantia.Consultores, en el último número de Nexos, fueron responsables de 60 por ciento de los homicidios que se cometieron en 2017.

Estos sicarios son una variable relativamente independiente en el entorno de la inseguridad y la delincuencia, y la inseguridad que padecemos.

Puede haber guerras mortales entre bandas y muy alta frecuencia de homicidios en lugares donde los demás delitos son de muy baja incidencia, como en Colima y Baja California Sur, en el mismo 2017.

Y puede haber lugares tranquilos a los que una espiral de violencia sacude súbitamente por la aparición de sicarios en pugna, como Guanajuato.

La edad de los muertos que dejan en el terreno los enfrentamientos de sicarios organizados es reveladora: 44.6 por ciento de las víctimas tiene entre 30 y 49 años. Es una cifra muy superior a la que se observa en otros países, como Estados Unidos (34.7%) o Brasil (34.3%).

El perfil de los sicarios presos en distintas cárceles arroja también un alto porcentaje de adultos jóvenes que tienen familia e hijos. Muchos son ex policías o desertores del Ejército que llegan al sicariato como adultos, no como adolescentes.

Si se quiere incidir en la reducción del reclutamiento de esta zona mortífera del crimen organizado, hay que inventar algo distinto a lo propuesto hasta ahora.

“Pretender frenar al crimen organizado”, dice Valladares, “con una estrategia de becas y capacitación para el trabajo y apoyos de hasta 3 mil 600 pesos mensuales es como intentar prevenir el contagio de VIH con dietas y ejercicio”