Que se jodan los migrantes

Carlos Puig

La crisis era, políticamente, sencilla de solucionar, solo se podría complicar por un asunto de principios. Y algunos de nosotros, confundidos, creíamos que sí importaban.

No en estos tiempos, porque ahora hay otra transformación, una que no vimos venir. Preciso: yo no la veía venir.

Al final de cuentas, la mayoría de los mexicanos, los votantes mexicanos, como los estadunidenses o los ingleses o los europeos, no tiene el menor interés en migrantes de países en crisis.

Basta una revisión de las conversaciones públicas de estos días en México, como lo hemos escuchado de presidentes municipales o empresarios locales. De los migrantes que se encarguen las autoridades de “sus” países; bastantes problemas tenemos en México como para hacernos cargo de “otros”. No es nuevo, no es un fenómeno mexicano, no sorprende.

En todo el mundo, la defensa de los derechos humanos de los migrantes ha sido un asunto siempre cuesta arriba, no hay rédito político —electoral— alguno. Las nuevas fuerzas políticas en el mundo han tenido en los migrantes blancos perfectos para construir miedos y plataformas políticas. Imposible entender el brexit sin ese componente, igual que otros movimientos europeos o qué decir de Donald Trump.

Por eso es que la decisión del gobierno la semana pasada, bajo parámetros de política interior, no tenía mucha discusión.

¿Aranceles y crisis económica o que se jodan los migrantes?

Pues ya está.

Que los perseguidores de migrantes serán militares con uniforme de Guardia Nacional, que los migrantes pasarán años ya veremos en qué condiciones esperando un procedimiento de asilo en otro país, y que el Presidente haya decidido celebrarlo con dos representantes de Iglesias solo completa el cuadro.

El fin de semana, Laura García Coudurier, directora de Fondo Semillas, hace muchos años trabajando con grupos vulnerables en todo el país escribió en Twitter con precisión:

“Un Estado que a la primera complicación viola los derechos humanos de un grupo vulnerable terminará violando todos los derechos humanos de todos. La defensa y protección de los derechos humanos nunca pueden sujetarse a cálculos políticos ni son bienes intercambiables. ¿En serio estamos ahí?”