Sanación

Federico Reyes Heroles

Hay dolor y sufrimiento. Motivos para el dolor hay muchos: 322 mil muertes derivadas de la pandemia, familias sangrantes; 5.2 millones de niños que abandonaron la escuela; 4 de cada 10 sin vacunación básica; millones de desempleados, patrimonios perdidos. Hay mucho dolor. Pero nada detiene la autodestrucción.

De allí el sufrimiento. Cuál es la salida. El golpeteo desde el poder no da tregua. Hace un par de semanas fue la amenaza a los jueces por contener la reforma eléctrica. Ahora ya tenemos un nuevo amago con la iniciativa sobre hidrocarburos que dañaría brutalmente a quienes invirtieron en el sector. Más veneno. Como si no tuvieran noticia de la guerra jurídica y la confrontación internacional que se les viene, con mentiras difaman a los mayores empleadores privados —Walmart, OXXO y Bimbo—, empresas que son miradas en el mundo como consorcios ejemplares y que dan empleo a cientos de miles de mexicanos. Su pecado: invertir en energías limpias, dejar de comprar todo a la CFE. Por cierto, el Índice de Calidad del Aire de la CDMX empeoró este domingo 400% en relación con el último registro máximo. Tolvanera y Tula quemando más combustóleo que gas natural. ¿Quién es responsable?

La invención de culpables que exige la hoguera cotidiana para mantenerse viva no tiene fin. El dedo flamígero lanza “juego sucio” contra el INE, cuando lo que hizo fue recuperar el espíritu constitucional de moderar la sobrerrepresentación. Y así es semana a semana. En lugar de buscar soluciones a la lentitud en la llegada y aplicación de las vacunas contra el covid o de los niños que sufren hambre en la montaña de Guerrero, como documentó Excélsior Dominical, o de los miles de niños migrantes que deambulan solos, o los que están en situación de calle en la CDMX, para los cuales, según el razonamiento de Gabriel Zaid (Reforma, 28/III/21), podría haber paliativos asequibles, o de los seis niños contagiados cada hora por covid, o de la escasez de agua que, una vez más, asfixia a México, o de los nuevos tropiezos de la economía que arrastrarán a millones, pero no es así, las energías nacionales se las lleva el caso de Salgado Macedonio o los chapulines.

Las opiniones se dividen, algunos empresarios deciden ya no seguir en el juego de distracción. Otros, en cambio, están convencidos de que a cada ofensa o mentira debe haber una reacción. Hasta ahora ha logrado su cometido: dividir. Quedan ocho semanas antes de la elección y la dinámica de golpeo y transgresión de las normas va a seguir. Pero México necesita concentrarse en una lista breve de exigencias y propuestas. La elección está en el aire en tanto que el número de indecisos es atípicamente alto. Muchos mexicanos ya no quieren hablar de política ni confrontarse, el veneno de la polarización ha tenido consecuencias, prefieren observar a los candidatos y sus propuestas. Es allí donde se puede incidir para recuperar el rumbo de los grandes problemas nacionales. Apropiarse de la discusión es liberar al país de la trampa de la distracción. Qué hacer para acelerar la vacunación. Cómo incentivar la creación de empleos. Cuál es el límite en finanzas públicas frente al oneroso “rescate” de Pemex y la CFE que supone un sacrificio del bienestar de los mexicanos, en particular de los niños —el verdadero— que han sido severamente afectados.

México corre el riesgo de ahogarse en el lodo de la tramposa discusión cotidiana. No hay mucho margen: si queremos reactivación económica, lo primero es avanzar en la vacunación. Ése es el primer paso. Todo indica que, al ritmo que vamos, habrá pandemia para largo, como lo señala en su libro la doctora Ximénez-Fyvie, quien, por cierto, hoy es víctima de las jaurías de las redes.

Cada ataque a las instituciones mella lo único que de verdad nos sostiene como país. La popularidad de los presidentes viene y va. El mismo que hoy las ataca, puede ser el primero en requerirlas para terminar su gestión.

A escapar del veneno, a sanar nuestras emociones y concentrarnos.