Santa Lucía duplica el problema

Carlos Marín

Luego de escuchar a Peter Cerdá, vicepresidente de la International Air Transport Association, máxima autoridad aeroportuaria para 260 aerolíneas comprometidas con la seguridad, fiabilidad, confianza y economía en el transporte aéreo del mundo, no parece caber duda: si se consuma la necedad de adaptar la base militar de Santa Lucía para vuelos comerciales deberán reducirse… ¡a la mitad! los vuelos del saturado aeropuerto Benito Juárez y las principales líneas aéreas occidentales preferirán cancelar sus viajes a Ciudad de México.

“Es una lástima que se haya tomado esta posición. En las principales ciudades del planeta hay un aeropuerto principal, un centro de distribución para que todas las operaciones no se hagan en un único aeropuerto. Para los próximos 20 años, el de Ciudad de México va a crecer, de 98, a 196 millones de pasajeros, y el de Texcoco iba a jugar un rol fundamental. Estamos esperando que el gobierno identifique cuál será el internacional. Lo que va a ocurrir será complejo porque en los vuelos internacionales el pasajero tendrá que trasladarse a otro aeropuerto, a 30 o 50 kilómetros. Los márgenes de tránsito van a ser más de cuatro o cinco horas, y el que busca ir a Guadalajara, Acapulco, Monterrey, va a buscar otros con mejor y más eficaz conectividad, como pueden ser Miami, Panamá o Dallas. No conocemos aeropuertos con 100 por ciento de control militar. Lo normal es que la parte comercial civil la maneje con una concesión privada o la alcaldía, nunca un Ejército. En México, el transporte aéreo juega un rol importante para el desarrollo económico y social: 46 por ciento de los turistas viene por ese medio”.Cerdá lo dijo en los noticiarios radiofónicos de Ciro Gómez Leyva y Joaquín López-Dóriga:

“No hay líneas aéreas que operen en áreas que no sean seguras. Habrá una deficiencia en el espacio aéreo y vamos a tener que reducir la capacidad de los aeropuertos en vez de incrementarla y habrá menos vuelos por hora de lo que tenemos hoy en día. Este factor impactará. El otro tema es la interconectividad de pasajeros con distintos aeropuertos para una conexión doméstica. Es muy probable que muchos pasajeros eviten venir a la capital del país.

JLD: ¿Las aerolíneas necesitan autorización de la IATA para volar a los aeropuertos?

“No, pero nuestros miembros dependen de nosotros para tener un enlace muy de cerca con los distintos gobiernos y autoridades civiles de los aeropuertos para asegurarnos de que esas entidades están cumpliendo con los estándares más altos y asegurarnos de que las condiciones sean las adecuadas para aterrizar y despegar…”.

Así que la IATA coincide con Mitre, la institución derivada del Tecnológico de Massachusetts en cuyos estudios se basan las operaciones comerciales y militares estadunidenses.

Lo dicho para el capricho: que se retome Texcoco y se le bautice… Santa Lucía.