Sus lacayos timan al Presidente

Carlos Marín

Aunque atizó el calumnioso linchamiento de uno de los hijos del ex presidente Felipe Calderón, del diputado federal Juan Carlos Romero Hicks y del ex secretario de Educación Aurelio Nuño, el presidente Andrés Manuel López Obrador tuvo el acierto de poner en duda el informe cibernético que le presentó el sospechosista individuo del bisoñé negro azabache que, teniendo a su cargo la Unidad de Información, Infraestructura, Informática y Vinculación Tecnológica de la Secretaría federal de Seguridad y el sistema de información criminal (Plataforma México) del Estado mexicano, descargó sus apetitos morbosos (cuasi pornográficos), dándose tiempo para hurgar en el ciberespacio (la delincuencia puede esperar) y descubrir que la madriza en redes a la prensa prostituta, sicaria y corrupta proviene de gente de carne y hueso, que de manera espontánea condena a los medios de información que no alaban al Presidente, mientras quienes lo critican operan granjas de bots asociados a los “conservadores” y “adversarios” de la cuarta transformación.

El físico Alejandro Mendoza Álvarez es el sujeto del tupé (con peinado que en la alfombra roja de los Óscar 2019 marcó tendencia: la mayoría de las estrellas “tenían algo en común en sus estilos: dividirse el pelo con la raya en medio, sin importar la forma de su rostro o el largo de su pelo”, registró InStyle). Un hombre alto y de aspecto sepulcral que, con el apoyo de gráficas, “demostró” lo mayoritario y auténtico del repudio a los periodistas y sus casas de trabajo frente a lo reducido y artificioso de las críticas a la gestión gubernamental.

Al salir del clóset del servilismo, este “servidor público” terminó así su exposición: “Del análisis de redes de vínculos se encontró que las granjas de bots que corresponden a 26 por ciento se identificó una cuenta mother, mother bot, que es la cuenta origen asociada a @tumbaburros, cuya identidad corresponde a Jett Scott Szeszko. Se observó una importante actividad de lo que se conoce como Child Bots o nodos de Aurelio Nuño Mayer, Juan Carlos Romero Hicks y Luis Calderón Zavala. Es cuanto, Presidente”.

Pero el aludido, explicablemente, algo sucio detectó: “Si es cierto, porque esta es una versión, habría que revisar bien, pero imagínense que fuese cierto que Nuño esté metido en esto, que fue secretario de Educación Pública. De ser cierto, pues sería una muestra de que estábamos en manos de inmorales, estábamos por los suelos; pero por eso que se aclare…”.

O sea: el propio López Obrador sospecha que le rinden informes turbios; que le dan “versiones” no necesariamente ciertas.

Y un chiste idiota con final de pastelazo: Ricardo Peralta, el subsecretario de Gobernación que apoya la violación de la Constitución en el gandalla gobierno de Baja California y que quiso arreglarse con los narcoparamilitares de Tamaulipas y Michoacán, sugiere se incluya en el delito de terrorismo “difundir notas hirientes…”.

¡Jajaja! Pero ah, qué pinche miedo…