Tiempo de tornados, mejor ni salir

Joaquín López-Dóriga

Cuando es tiempo de tornados, la gente del norte de Texas corre a guarecerse en los refugios bajo sus casas. Cuando pasa el fenómeno salen y aprecian los daños que dejó.

Hoy, el país está en uno de esos refugios esperando que pase el golpe de la pandemia. Y cuando salgamos vamos a ver los daños: la pérdida del empleo y del poder adquisitivo, el cierre y quiebra de empresas, el encarecimiento y escasez de artículos, la sobreoferta de oficinas y vehículos usados y nuevos, el desplome de la producción automotriz, barco insignia de las exportaciones el ahondamiento de la crisis de Pemex, la baja en las calificaciones del país, a nivel de pérdida, el precio del petróleo, el tipo de cambio, la debilidad del sistema de salud que la crisis sanitaria desnudó, el incremento de la inseguridad, la multiplicación de efectivos de las fuerzas armadas en la calle en funciones policíacas, la fractura del pacto federal y los candidatos en campaña para 2021, como si aquí no hubiera pasado nada.

Al dejar los refugios veremos que la lucha por el poder sigue igual y con los mismos, que el discurso oficial se repite, que textos de campaña ya son políticas públicas, que lo que para una mayoría será destrucción y desazón, para una minoría en el gobierno, será un anillo al dedo para su transformación, que la nueva realidad será para los demás, para ellos será la de siempre, la del aquí no pasa nada, aunque haya pasado todo.

También, que muchas de las ocurrencias que entre el paso del tornado se descartan, serán realidad, afores, impuestos, limitaciones, restricciones y que para aquellos que hoy hablan de crisis como oportunidad de cambio, todo será para que las cosas sigan igual y para los mismos.

En fin, que para los que siguen en el refugio, tras el paso de tornado Covid-19, mejor sería no dejarlo, porque afuera ya no habrá quién los proteja de la destrucción.

RETALES

1. JAQUE. El que Félix Salgado Macedonio haya pedido licencia al Senado para buscar la candidatura de Morena al gobierno de Guerrero es la primera señal de la guerra interna que viene al interior de ese partido y que al final favorecerá solo a la oposición. ¡Qué mejor que un partido oficial dividido!;

2. SONORA. Del que no hay duda que irá a Sonora es Alfonso Durazo. Cuando las cifras de homicidios dolosos suman niveles no vistos en los 17 primeros meses de un gobierno y el Presidente pone al Ejército a cumplir funciones de su dependencia, la mejor opción es irse. El reto es quién lo supla; y

3. FALLO. La directora del Conacyt, María Elena Álvarez-Buylla, falló en el compromiso hecho el 23 de abril de entregar 700 ventiladores para el 15 de mayo. La fecha pasó y ni un ventilador. Fue cuando hizo la crítica La ciencia neoliberal que dice, haberse encontrado, cuando la ciencia 4T falló.

Nos vemos mañana, pero en privado