Un acuerdo de barbarie

Carlos Marín

Lo de que la cabra tira al monte queda justo a los diputados federales de la coalición de partidos ganadora.

El martes olvidaron que tienen aplastante mayoría y, como lo suyo lo suyo es hacerla de tos, hicieron lo aprendido en su fogueo cuando eran opositores: asaltar la tribuna.

De haber actuado por inercia o por instinto, su pantomima no pasaría de ser una anécdota de humor involuntario colectivo.

Lo que preocupa es que impusieron un demencial punto de acuerdo para exhortar al gobierno federal a suspender la evaluación docente, valiéndoles un cacahuate que así lo estipula la ley derivada de la reforma educativa que sin juicio han condenado a muerte, pero que les guste o no es la vigente.

Su obligación es legislar, lo cual equivaldría a que se pusieran a trabajar en una disciplina que ignoran todavía, y toman el sucio atajo de sugerir que no se aplique un mandato constitucional.

Con su misma lógica, debieran proponer algo efectivamente “popular” y no tan debatible como alcahuetear a lamentables profes como los de sus contlapaches de la CNTE: que se congele la recaudación de impuestos. Pero no se atreven…