Unas cuantas palabras… explosivas

Carlos Marín

Alguien como Rubén Aguilar, el vocero-traductor de Vicente Fox, necesita el presidente Andrés Manuel López Obrador para entender algunas de sus declaraciones.

Durante uno de sus mítines de domingo, esta vez en Tlapa, Guerrero, soltó: “En el caso de los jóvenes de Ayotzinapa y muchos otros casos, no se puede hablar de crímenes de Estado…”.

¡Chíngale!

Paradojas de la vida (y de la muerte): en vísperas de este martes, cuando se cumple otro mes del levantamiento y asesinato de los muchachos, mientras el Presidente decía eso, una veintena de padres de Los 43 y decenas de estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa tenían tomada una caseta de peaje en la Autopista del Sol, intentando explicar a los conductores la exigencia de que el gobierno federal averigüe lo que pueda ordeñarse a los teléfonos celulares recuperados en la administración peñanietista, investigar a «dos militares» cuya identidad quizá los demandantes conozcan, y la línea del trasiego de droga de Iguala a Chicago. Viejas peticiones montadas sobre la aseveración de que la desaparición de los jóvenes fue un «crimen de Estado». Y repartieron volantes recordatorios de más de cinco años de lucha por encontrar a los estudiantes.

¿De dónde sacó López Obrador las palabras que desinflan lo que han estado repitiendo los deudos y las agrupaciones que los apoyan en demanda de una “verdad” que no sea la “histórica” (del ex procurador Jesús Murillo Karam) que conduce al basurero de Cocula?

Solo el Presidente lo sabe.

En rigor, la subversiva frase tiene tal trascendencia que merece reproducirse con su contexto: “No hemos dejado de buscar a los jóvenes de Ayotzinapa porque tengo el compromiso de conocer y dar a conocer toda la verdad sobre la desaparición de los jóvenes, y no vamos a escatimar recursos. Todo el gobierno tiene ese compromiso de encontrar a los jóvenes de Ayotzinapa. Y también decirles a los que tienen información, que participaron en hechos delictivos, si ellos quieren ayudar, que se sepan las cosas, el gobierno los va a proteger. Lo que necesitamos es conocer la verdad siempre. Y cuando no se trata de crímenes de Estado, siempre se llega a la verdad si hay voluntad política de la autoridad; cuando son crímenes de Estado, entonces es muy difícil saber. Pero en el caso de Arnulfo, en el caso de los jóvenes de Ayotzinapa y muchos otros casos, no se puede hablar de crímenes de Estado, porque ahora el representante del Estado mexicano, el comandante supremo de las fuerzas armadas, el presidente de la República, el que les habla, no va a permitir ninguna injusticia, no va a permitir ningún acto autoritario”.

Fin de la cita.

¿No hubo o no habrá crimen de Estado? ¿Y si quienes reclaman tiene razón? ¿Y si Peña Nieto maquinó con el Ejército, los gobiernos de Guerrero, Iguala, las policías municipales y los narcotraficantes desaparecer a Los 43?

Para descifrar lo que dice AMLO urge un Rubén Aguilar en las frecuentemente enigmáticas mañaneras.