Venezuela, Cuba y el Consenso de Lima

10 agosto 2017

Héctor Aguilar Camín

Es un síntoma alentador que los países mayores de América Latina y Canadá hayan concertado antier, en Perú, una posición común de rechazo a la deriva dictatorial de Venezuela.

La posición puede expresarse en sanciones económicas pero su eje es la defensa de la democracia y los derechos humanos como valores no negociables en el continente americano.

Los países ausentes en este acuerdo, que podríamos llamar el Consenso de Lima, son importantes simbólicamente: Bolivia, Ecuador, Nicaragua, pero pesan poco en la solución del drama venezolano.

No así Cuba, que conserva en un puño buena parte de la negociación posible para dar a Venezuela una salida que no sea una dictadura en harapos, un golpe de Estado o una guerra civil.

Todo en la Venezuela de Maduro recuerda a la Cuba castrista, cerrándose sobre sí misma y sobre el control de su sociedad, a cuenta de un acoso exterior que terminó siendo la explicación del fracaso histórico de la isla. Pobre explicación.

Según el secretario de la OEA hay en Cuba 15 mil cubanos entre maestros, médicos y especialistas en seguridad. Según reportes periodísticos hay 50 mil, de los cuales 10 mil son agentes de seguridad. La guardia pretoriana de Maduro es cubana. El diseño de control del ejército bolivariano mediante prebendas y negocios, en un cuadro de rígida disciplina política, con purgas preventivas, es de diseño cubano.

Según Jorge Castañeda, Venezuela da a Cuba tres tipos de subsidios cuyos montos nadie ha podido cuantificar:

1. Petróleo barato para consumo interno cubano. 2. Petróleo menos barato para que Cuba lo revenda con alguna ganancia. 3. Los sueldos de los 15 mil o los 50 mil cubanos que están en Venezuela, y que se entregan al gobierno cubano para que este pague a sus cuadros con un descuento.

Una solución política pactada en Venezuela, con la salida de Maduro del gobierno, cree Castañeda, solo puede lograrse con la anuencia de Cuba, para la cual Venezuela es asunto de vida o muerte.

Hace falta algo más que el Consenso de Lima o el terrible informe de violación de derechos humanos de la ONU, publicado ayer, para inducir una salida política pactada en Venezuela.

Hace falta también darle una salida a Cuba.