*Ominosa, esa amenaza de AMLO *Si no gana, “fraude” y violencia

12 marzo 2018

Por Francisco Cárdenas Cruz | Esa ominosa amenaza que Andrés Manuel López Obrador hizo en la Convención Bancaria el viernes pasado en Acapulco de que si se atreven a hacer un fraude electoral él se va a “La Chingada” –su rancho chiapaneco en Palenque- y “a ver quién va a amarrar al tigre porque él “no va estar deteniendo a la gente”, confirma su convicción de que o él gana la elección del 1º. de julio o habrá un estallido social.

Y aseguró a los banqueros del país que de llegar a la Presidencia deben confiar en su “proyecto de nación” en el que no habrá confiscaciones de bienes, expropiaciones o nacionalizaciones y que acabará con la corrupción e impunidad en el país, aunque como en otras ocasiones, no dijo de que mágica manera lo hará.

Fue el mismo López Obrador de siempre y que por más que se empeñe en mostrarse “distinto”. sigue siendo intolerante y amenazador como en las dos anteriores elecciones presidenciales en las que ha participado y que anticipadamente esgrime el riesgo de “fraude electoral” para tratar de justificar una posible derrota en las urnas, con todo y que, igual que en 2006 y 20012, va adelante en las encuestas y el día de la elección el voto es derrotado para, entonces sí, cumplir sus advertencias, movilizaciones de protesta, plantón en el Paseo de la Reforma u ofrecer conferencias de prensa para demostrar ilegalidades, con la presentación de gallinas, gallos, guajolotes o monederos y tarjetas para decir que le “robaron la Presidencia”.

Esta vez, el tabasqueño aprovecha el justo malestar e informidad  de mucha gente con el gobierno federal priista y los estatales, por la corrupción imperante y el manto de impunidad con el que se ha tratado de frenar, ocultar y desdeñar ilícitos y hacer cree que él resolverá todos los males que aquejan al país y a los mexicanos y no desaprovecha ocasión, tampoco, de, sin decirlo, “mandar al diablo las instituciones”, a los organismos electorales y a los ministro de la Suprema Corte de Justicia.

Reacio a aceptar invitaciones a participar en debates, aplaudió que el INE los prohibiera en las intercampañas y ahora que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación revocara ese acuerdo, anuncia que no irá a ninguno, salvo los que organice aquel, con lo que rehúsa una vez más confrontar y enfrentar a sus adversarios, a sabiendas de que poco es lo que podría ganar ante ellos, sea el postulado por el PRI, PVEM y Nueva Alianza, José Antonio Meade Kuribreña o el de la coalición Por México al Frente, Ricardo Anaya Cortés.

Prefiere refugiarse en un falso “nuevo rostro” y mostrarse “distinto”, “pacifista”, de buen humor, sonriente, todo lo cual lo echa abajo, cuando empieza a anticipar que “se prepara el fraude electoral” y aparece el verdadero López Obrador.

Si había alguna duda, lo demostró ante los banqueros en Acapulco, durante su reunión anual en donde amenazó con que si hay “fraude electoral”, es decir, si vuelve a perder, “a ver quién amarra al tigre” que se desataría la inconformidad ciudadana si eso sucede, porque él se iría a Palenque, a su rancho “La Chingada” – lo mismo dijo antes de la elección de 2012 y nunca cumplió porque aquí está por tercera vez en su enfermiza obsesión en ser Presidente- y amenazó que eso sucederá en caso de volver a perder.

Sólo le faltó decir: “O soy yo el próximo Presidente o nadie más lo será”.

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