China enfrenta reto demográfico, busca impulsar la natalidad

3 septiembre 2018

n China, el nacimiento de un niño es cuestión de Estado. Durante 35 años el gobierno limitó a uno la cantidad de hijos por pareja para frenar el crecimiento acelerado de la población en el país. Ahora busca impulsar la natalidad, como una forma de contrarrestar el inminente envejecimiento de su población, pero con escasos resultados.

35 años mantuvo china la política del hijo único

Con la política del segundo hijo, que entró en vigor en 2016, el gobierno chino permitió a las parejas ampliar su familia. Sin embargo, factores como la presión económica que implica la crianza de un hijo hacen que los matrimonios piensen dos veces si quieren tener un mayor número de descendientes.

Ante la falta de resultados de la medida, las autoridades analizan nuevas directrices de planificación familiar, mientras que académicos proponen brindar apoyos a las parejas que deseen tener un segundo hijo.

CRISIS POBLACIONAL

Con la política del hijo único, implementada por el gobierno chino de 1980 a 2015, se logró frenar el aumento de la población de manera drástica. De acuerdo con datos históricos de la Oficina Nacional de Estadísticas de China, en los últimos 35 años la tasa de crecimiento natural de la población pasó de 15.68%, en 1982, a sólo 5.32% en 2017.

2 años han pasado desde que esa norma se relajó

En ese periodo, la tasa de natalidad en China disminuyó 9.85 puntos porcentuales, ya que en 1982 fue de 22.28% y para 2017 se ubicó en 12.43%; en contraste, la tasa de mortalidad aumentó de 6.60% a 7.11 por ciento.

Ahora China, el país más poblado del mundo con casi mil 400 millones de habitantes, se enfrenta al problema global del envejecimiento de la población, sobre el cual ha alertado la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

En las próximas décadas, muchos países estarán sometidos a presiones fiscales y políticas debido a las necesidades de asistencia sanitaria, pensiones y protecciones sociales de este grupo de población en aumento”, señala el organismo.

Esta problemática, que implica la disminución de la población activa, obligó al gobierno chino a flexibilizar el control que mantiene sobre la planificación familiar. En 2013 permitió a las parejas tener un segundo hijo, si alguno de los padres era hijo único y en 2016 extendió esa autorización a todos los matrimonios.

Ese año, el presidente Xi Jinping admitió que la población ha sido un problema estratégico a largo plazo en China y consideró que durante bastante tiempo a futuro “la presión de la población sobre el desarrollo económico y social no cambiará fundamentalmente”.

En tanto, el primer ministro, Li Keqiang, afirmó que China está en una coyuntura crítica para convertir a su gran población en “ricos recursos humanos” y subrayó que liberar su potencial es crucial para que el país mantenga una tasa de crecimiento económico medio-alto en el largo plazo.

 

NULOS RESULTADOS

 

De acuerdo con la Comisión Nacional de Salud y Planificación Familiar de China, en 2017 nacieron alrededor de 17.23 millones de niños, de los cuales 51% fueron “segundos hijos”.

Pese a esto, ese año hubo 630 mil nacimientos menos que en 2016, mientras que la población de más de 60 años aumentó de 16.7% a 17.3% en ese mismo periodo.

Ante la falta de respuesta de la población ante la medida del segundo hijo, académicos han propuesto que el gobierno despliegue más políticas que alienten a las parejas a tener más descendencia, como reducción de impuestos o subsidios.

Inclusive, en días pasados, dos economistas de la Universidad de Nankín planearon que se elimine por completo el límite y que las parejas paguen una cuota mientras no tengan hijos o sólo tengan uno, lo que fue ampliamente criticado

 

PESA LA ECONOMÍA

 

Para Clara Lui, una joven profesionista consultada por Excélsior, la presión económica que implica la manutención y educación de un hijo es el principal motivo por el que dudaría en tener un bebé. Ella quiere esperar dos o tres años más para tener a su primer hijo.

Todavía no sé, no creo que quiera el segundo. En China los padres piensan muchísimo en el futuro de los hijos, si no pueden ofrecerles una vida buena ni siquiera quieren tenerlos”, explica.

Afirma que otro de los factores que influye en la decisión de tener un hijo es la dificultad para dedicar el tiempo necesario a su cuidado, debido a las largas jornadas de trabajo. “Después de la licencia de maternidad, la mayoría de las madres vuelve a trabajar y dejan a los abuelos o niñeras en casa, para cuidar a los bebés”, indica.

Considera que pueden existir otros motivos más personales para no tener hijos, como los nuevos ideales de las mujeres jóvenes, “pero comparado con la presión económica, los otros no son importantes”.

Otra joven, que prefirió mantener el anonimato, relató a este diario las dificultades para criar un hijo en China. Ella tiene ya una niña y quisiera un segundo bebé, pero subraya que, para ello, necesita pensar seriamente sobre la situación económica de su familia.

El gobierno puede garantizar los recursos básicos de los niños, pero son sólo básicos. Si quiero que mis hijos vayan a una mejor escuela tengo que gastar mucho más. Además, tenemos sólo cuatro meses de descanso por dar a luz”, dice.

Expone que la gente en pobreza incluso requiere de un apoyo por bajos ingresos y, aunque no es su caso, debe reflexionar mucho sobre si tendrá dinero para darle la educación necesaria a un segundo hijo.

Las guarderías infantiles públicas son baratas, pero no caben muchos niños, y las privadas son muy caras; me costaría tres cuartos de mi salario si mi hija fuera a una privada”, afirma.

Explica que en las escuelas también es más fácil que ingresen los alumnos que viven cerca, por lo que “los padres se sacrifican por sus hijos y compran casas de tal región, gastando 10 millones de yuanes (27.9 millones de pesos mexicanos) por una vivienda pequeña y vieja, pero con prioridad de escuela”.

En tanto, Yue Heng, un empresario con un niño de dos años, asegura que a él y a su esposa les gustaría tener un segundo hijo en un futuro. “No será fácil, seguramente, por la cantidad de trabajo que ambos tenemos, pero definitivamente quiero hacerlo”, aseveró.