Cuando tu hijo es vegetariano… y tú no

7 octubre 2018

Por Julie Halpert | Después de ver Blackfish, un documental sobre el maltrato a los animales en SeaWorld, la hija de Jeffrey Miller, Hannah, se comenzó a preocupar por si comer carne era un asesinato. El año pasado decidió ser vegetariana.

“Nuestra hija de 14 años ha dejado de consumir carne por su propia decisión, así que hemos tenido que adaptarnos”, dijo Miller sobre su hija, que es la única vegetariana en el hogar donde ambos padres y su hermana mayor, Emma, de 16 años, consumen pollo, cerdo y pavo. Él dijo que en la ciudad donde viven, Sioux Falls, Dakota del Sur, ubicada en la zona de Estados Unidos donde se consume más carne de cerdo y de res, muchos de los amigos de Hannah consideran su estatus vegetariano como “extraño”.

No obstante, la familia ha mostrado buena disposición para satisfacer las nuevas restricciones de la dieta de Hannah. Miller y su esposa, Barb, a menudo preparan arroz, frijoles y pasta para ella, a veces agregan carne para el resto de la familia. También han descubierto alimentos que todos disfrutan, como las hamburguesas condimentadas de frijol negro. “También ha ampliado nuestro horizonte”, dijo él.

Según una encuesta realizada por Harris en 2014, en Estados Unidos, existen alrededor de dos millones de vegetarianos —definidos como alguien que nunca consume carne de res, pescado, comida de mar ni aves de corral— cuyas edades oscilan entre los 8 y los 18 años, lo que representa al cuatro por ciento de ese grupo etario. Eso supera al 3,3 por ciento de adultos encuestados que se declaran a sí mismos como vegetarianos. Muchos niños a edades muy tempranas deciden convertirse en vegetarianos, impulsados principalmente por preocupaciones éticas y los efectos de la producción de carne en el medioambiente.

Cuando un menor decide convertirse en vegetariano, los padres primero deben evaluar qué lo lleva a tomar esa decisión. “Respeten su decisión. Abórdenla sin juzgar, pero sean inquisitivos sobre la motivación”, dijo Caroline West Passerrello, una vocera de la Academia de Nutrición y Dietas, una organización estadounidense de profesionales de los alimentos y la nutrición.

Rachel Goldman, una psicóloga clínica que tiene su consultorio privado en Nueva York, afirma que es importante descartar la posibilidad de que el menor esté motivado por trastornos de la alimentación —al seleccionar una dieta vegetariana para perder peso—. El énfasis debe ser en conversar sobre cómo convertir ese nuevo estilo de vida en una opción saludable.

Aunque los niños vegetarianos a menudo son muy apasionados acerca de lo que se pone en la mesa, es importante tener conversaciones familiares sobre el respeto mutuo. Goldman sugiere sostener una charla que deje en claro que no es necesario cambiar los hábitos alimentarios de las demás personas, pero que tal vez otros familiares podrían estar dispuestos a probar nuevos alimentos y a incrementar su consumo de frutas y vegetales.

Pueden surgir tensiones inevitables cuando un menor sienta que consumir carne constituye un asesinato y no puede tolerar que otros familiares lo hagan. El hijo de Rachel Gunther, Elias, decidió volverse vegetariano a los 4 años, le repugnaba la idea de matar animales que luego eran servidos como alimentos. Se sentía profundamente conflictuado de que su hermano menor, Theo, continuará comiendo carne. “Fue un momento difícil de la crianza”, dijo Gunther, quien vive en Cambridge, Massachusetts, y es directora asociada de Youth on Board, un grupo que apoya a jóvenes que organizan cambios en sus comunidades y en sus propias vidas.

Ella utilizó el conflicto como una oportunidad para enseñar la empatía. Ella decía: “Elias, necesitas entender cómo tus acciones afectan a Theo y viceversa”. Elias, ahora de 12 años, se volvió vegano hace dos años, mientras que su hermano menor al final dejó a su amada pizza de pepperoni y tomó la decisión de volverse vegetariano, como lo hizo el resto de la familia. Ellos son los protagonistas de un corto documental, Elias’s Stand (La postura de Elias), que puede ser visto en Facebook.

Reed Mangels, un asesor de nutrición para el Vegetarian Resource Group, dijo que esos conflictos son una oportunidad para practicar la tolerancia, aprender a vivir y relacionarse adecuadamente con personas que tienen puntos de vista distintos a los nuestros.

Susan Levin, directora de Educación de la Nutrición para el Comité de Médicos para una Medicina Responsable, una organización sin fines de lucro que promueve una dieta a base de plantas, dijo que los estudios muestran que los niños y adolescentes vegetarianos presentan menor riesgo que personas de su edad que no son vegetarianos de tener sobrepeso y obesidad, condiciones que están vinculadas con la diabetes tipo 2 y las cardiopatías.

Un niño puede obtener todos los nutrientes necesarios en una dieta vegetariana a través de una variedad de alimentos como granos, soya, vegetales, frutas, nueces y frijoles, según la Academia Estadounidense de Pediatría. Las dietas vegetarianas nutricionalmente equilibradas son más desafiantes si el menor es más selectivo, “pero existen vegetarianos melindrosos que están sanos”, dijo Passerrello. La Academia Estadounidense de Pediatría recomienda que los padres consulten a un especialista en dietas para una evaluación individual y recomendaciones de menús.

Uno de los más grandes mitos sobre las dietas vegetarianas es que carecen de proteínas suficientes. “En promedio, la mayoría de los niños consumen muchas más proteínas de las que necesitan“, dijo Levin. De acuerdo con la Academia Nacional de Medicina, los niños cuyas edades oscilan entre los 9 y los 13 años necesitan 34 gramos de proteína al día. Una taza de tofu contiene 7 gramos, una taza de frijoles hervidos tiene 15 gramos, lo mismo que una taza de leche de soya. Una cucharada de mantequilla de cacahuate contiene casi 4 gramos.

Los padres necesitan estar atentos para asegurarse de que los niños vegetarianos obtienen suficiente de un nutriente esencial: hierro. Passerrello dijo que el hierro es absorbido con mayor facilidad de fuentes animales que vegetales. Las espinacas y los granos enteros son las mejores fuentes vegetarianas. Afirma que el hierro es absorbido mejor en fuentes vegetales cuando se combina con la vitamina C, así que exprimir lima, limón o naranja en una ensalada o agregar cítricos a los batidos puede ser útil. Los cereales fortificados con hierro son otra opción.

Las dietas veganas son un poco más desafiantes que las vegetarianas. El único nutriente esencial encontrado en productos animales que no se encuentra usualmente en las plantas es la vitamina B12. Mientras que los vegetarianos pueden obtenerla a través de los productos lácteos, los veganos no. Así que generalmente se recomienda que los veganos ingieran un suplemento de B12 o consuman alimentos fortificados con vitamina B12. Mangels señala que la B12 es a menudo agregada a la leche de soya, a las carnes vegetarianas y a algunos cereales. Los veganos pueden consumir leche fortificada proveniente de plantas para obtener el calcio que se encuentra en la leche de vaca, junto con alimentos ricos en calcio como vegetales de color verde oscuro, dijo ella.

Para satisfacer los requerimientos de dieta de un vegetariano en un hogar lleno de carnívoros, Mangels sugiere un enfoque de tres puntos.

Primero, determinar qué comidas que ya son vegetarianas le gustan a tu familia, como los macarrones con queso o ciertas pastas.

Segundo, considera platillos que puedan ser adaptados con facilidad a las necesidades de los consumidores de carne y los vegetarianos. Las opciones incluyen vegetales salteados o una barra de burritos donde las personas pueden elegir agregar una proteína, como tofu o pollo. Las sopas pueden ser fácilmente preparadas con vegetales en vez de pollo. Las pastas pueden ser hechas con o sin carne.

Tercero, mantén opciones como hamburguesas veganas en el congelador en caso de que la entrada no pueda ser adaptada para los vegetarianos. Involucrar a los niños vegetarianos en la cocina es una gran manera de darles el control sobre su elección y enseñarles una habilidad valiosa, afirma Mangels.

También podrías buscar opciones internacionales sin carne como comida india o la mexicana que pueden ser convenientes y están llenas de sabor.

Existe la creencia de que convertirse en vegetariano significa que el niño elegirá comer más sano, pero eso no siempre es verdad.

La hija de Diana Knoll, Nikki Eldred, decidió convertirse en vegetariana cuando tenía 11 años y se volvió vegana cuando tenía 18 en 2013. Knoll, que vive en Richland, Washington, apoyó el deseo de su hija de salvar a los animales y lo vio como una oportunidad de que consumiera una dieta saludable. Ella comía sanamente en casa. Sin embargo, cuando se fue a la universidad, “descubrió que las Oreo eran veganas y optó por una dieta vegana de comida chatarra”, con abundancia de comidas procesadas, pan y pastas, dijo Knoll.

Levin dijo: “Es importante entender cómo debe ser una dieta saludable. Se compone de frutas, vegetales, granos, nueces y semillas, no de Oreo, papas fritas, refrescos y bebidas deportivas”.

Desde ese entonces, Knoll ha educado a su hija sobre un estilo de alimentación a base de plantas y dice que ahora come de manera más saludable. De hecho, la familia entera se ha convertido al veganismo. “Ella nos mostró el estilo de vida vegano y yo, para regresar el favor, le mostré un estilo de vida con alimentos a base de plantas”, dijo.