El uso adecuado de las joyas

8 junio 2018

Por Lynda Rodríguez | Las joyas son un complemento de lujo que nos permite conseguir el toque de distinción que queremos dar a nuestro vestuario. Pero ¡cuidado!, porque el abuso de las joyas, la bisutería o el exceso de barroquismo en la elección de las piezas puede dar el efecto contrario.

Es importante saber que aunque se posea muchas joyas de gran valor, tampoco se trata de que salga a la calle con todas ellas puestas.

Por un lado, supone un gesto innecesario de ostentación y, por otro, en lugar de proyectarse como una persona elegante, puede dar una imagen excesivamente artificial.

¿Sabes leer tus joyas o lo que compras?
El oro de 24 quilates es oro puro y normalmente es demasiado blando para usarlo directamente en una joya, por eso el oro siempre se ha aleado con otros metales para darle dureza o cambiar un poco su color, por lo que es más común una joya de 18k o menos. Por lo tanto, una pieza de 18 quilates significa que tiene 18 partes de oro puro y 6 de otro metal que puede ser plata, cobre, paladio, etc.

En el caso de la plata no se mide su pureza por quilates, sino que se le designa el número 1000 a la plata de mayor pureza posible, es decir, sin aleaciones, 100%. No se suele trabajar en joyería con este tipo de plata porque, como en el caso del oro, es poco resistente, por lo cual se  tiene que utilizar una aleación con otro metal para aumentar su dureza. Por eso escuchamos plata de ley 950 o, por ejemplo, una cadena de plata 925.

Por cierto, la palabra “kilates” es incorrecta, lo correcto es escribir “quilates”, con Q, aunque su abreviación es una K.

Tenga en cuenta la hora del día
Para las mujeres, en el día, podemos utilizar bisutería o accesorios combinados con otros materiales (madera, nácar, etc).

Para la oficina, usar joyas exageradas no es apropiado (usted querrá ser distinguida por su capacidad y desempeño profesional, no por desviar la atención hacia sus prendas o accesorios cuando está hablando con una persona). Para las ocasiones formales o actos nocturnos podemos usar joyas más br i l l ant e s o aquellas clásicas o de bisutería fina. Para una boda, por ejemplo, no olvide lo que tratamos en una columna pasada: lo discreto, delicado y clásico nunca pasa de moda y siempre le hará quedar bien.

La regla de oro 
En la elección de las joyas la regla de oro es que la calidad debe primar sobre la cantidad. Es preferible llevar unos aretes y un anillo, por poner un ejemplo, de oro amarillo, oro blanco, plata con o sin incrustaciones de piedras preciosas o una bisutería fina y delicada, a sobrecargarse de muchas piezas de bisutería de mala calidad. Siempre es mejor poco pero auténtico que mucho de imitación. No significa que no es elegante llevar bisutería, por supuesto que no estamos diciendo eso, pero el buen gusto en la elección personal de la joyería o la bisutería radica en una mezcla de sencillez y discreción

GRABADAS CON LA LEY
Has visto piezas de plata y oro grabadas ¿verdad? Esto es porque las joyas de plata y de oro vienen grabadas con la ley, que no es más que la pureza del metal (24K, 18K, 14K o plata 925, por ejemplo), cosa que no sucede con la bisutería, ya que al no ser metales nobles como estos, no pueden estar grabados.

LOS HOMBRES
En los hombres las normas son más estrictas y, de acuerdo con la etiqueta internacional, los caballeros no tienen muchas opciones. A menos que usted sea un artista urbano, no resultaría de muy buen gusto, en cuanto a elegancia y sencillez, que el hombre se adorne con anillos, pulseras, cadenas, etc., que pueden contribuir a una imagen de artista (que a ellos les pega, pero a usted no) o, quizás, poco varonil. Obviamente que la moda actual permite que esté más aceptado que use alguna pieza; sin embargo, es preferible que se mantenga clásico en el uso de joyas en su imagen personal, ya sea para sus eventos formales sociales o, más aún, para sus reuniones de negocios: un anillo, un buen reloj, los gemelos de la camisa, todo bien escogido, pueden aportar cierta distinción.

JOYAS Y BISUTERÍAS NO SON LO MISMO
La joyería se refiere a las piezas elaboradas con metales nobles y piedras preciosas, mientras que la bisutería imita a la joyería y se realiza con piedras sintéticas y de poco valor y metales no preciosos como, por ejemplo, el acero o metales de “baja fusión” como el peltre, alpaca, etc.

Las joyas, por sus propios materiales, obviamente duran más y, por lo tanto, son más costosas, mientras que la bisutería tiene un período de vida limitado porque tiende a ponerse negra con rapidez.

Además, la joyería puede ofrecer piezas exclusivas que le aporta un mayor valor, no sólo económico, sino artístico, mientras que la bisutería se produce en masa, por lo tanto, se puede encontrar en diversos mercados al mismo tiempo.

EXISTE UNA “BISUTERÍA FINA” 
Dentro de la bisutería se destaca la “bisutería fina”, la cual utiliza el famoso “Gold-Filled” que también se conoce como el “chapado en oro” o también podemos encontrar piezas revestidas de plata o rodio, por lo que el acabado de la bisutería fina es más puntual y mejor pensado que en la bisutería común. La bisutería fina puede ser una buena alternativa para la economía “del bolsillo” y la etiqueta sugiere el uso de estas, cuando no se dispone de joyería, puesto que si las sabes elegir, pueden resultar también muy elegantes.

LA BELLEZA DE LA SENCILLEZ
Es importante tener lógica para no recargarnos, entender que la mayoría de las veces menos es más, y que una buena joya resulta agradable a la vista y se luce, siempre que sepamos la ocasión adecuada, la hora oportuna y el vestuario correcto.

No todo lo caro es necesariamente bonito y una bisutería fina, bien elegida, también puede hacer perfectamente la función.