No es el sexting, eres tú, tu juicio, tu morbo y tu violencia

29 noviembre 2018

Hablar de sexting me llena de preguntas y de respuestas que yo sola me invento, y se las quiero compartir.

No recuerdo que a la gente le interesara tanto el tema cuando esta práctica consistía únicamente en el envío de mensajes de texto y correos electrónicos de contenido íntimo y sexual. Sin embargo, desde que se sumaron las fotos y los videos, todo el mundo parece tener una opinión al respecto.

La cosa es que esas opiniones suelen ser muy repetitivas. Muchas se orientan a buscar contestar el “¿qué lleva a una persona a hacer sexting?” y sus respuestas seguido terminan vinculando la práctica con baja autoestima, necesidad de llamar la atención, pérdida de valores. Sinceramente no sé por que alguien haría sextingAsumo que porque les gusta y ya. A veces la explicación más simple es la más efectiva, entonces voto porque nos quedemos con esa.

Pero la gran mayoría de las opiniones están orientadas a su prevención. Por algo se han hecho un sinfín de campañas dedicadas a exponer escenarios que sugieren que el sexting es la forma más fácil de arruinarte la vida.

¿Por qué tomarte una foto o un video sin ropa tendría la capacidad de arruinarte la vida?

Digo, al final del día es un archivo. Un archivo por sí solo, a no ser que sea un virus, lo máximo que puede hacer es llenar la capacidad de almacenamiento de tu celular y por desagradable que eso sea, está muy lejos de arruinarte la vida.

Lo que se me ocurre es suponer que no es el archivo en sí lo peligroso, sino lo que la gente ve en ellos, un cuerpo desnudo. Entonces, ¿que la gente vea tu cuerpo desnudo es lo que puede arruinarte la vida?, ¿por qué?

Ahora que lo pienso, yo me hice un tatuaje a los 16 y mi mamá no lo sabía. Entonces si hubiera visto una foto mía desnuda sí me habría arruinado la vida porque se hubiera puesto furiosa. Pero fuera de ese escenario, no entiendo de qué manera la visión de un cuerpo desnudo pueda tener una cualidad tan destructiva.

Tal vez no es eso, quizá es porque le atribuimos un significado a que las personas disfruten compartir su desnudez con alguien más, digamos su pareja. ¿Y qué significado sería ese? Yo pienso que está padrísimo que queramos compartirnos cuando nos sentimos seguros y en confianza con otra persona.

El sexting parece ser solo el medio que las personas usan para expresar su sexualidad, algo que todos tenemos.

No suena como algo malo. Pero probablemente haya personas que lo entiendan distinto. Pensemos, pensemos. Si tuviera que adivinar diría que hay personas que creen que no debiéramos querer compartir nuestro cuerpo con alguien más por un medio tan banal como lo son las fotos y los videos.

Esta explicación me suena a que se le da una importancia gigantesca al cuerpo. Y por supuesto, el cuerpo es importante. Pero en este caso el cuerpo está seguro. Probablemente esté calientito y en su cama. No está corriendo el riesgo de contraer una infección de transmisión sexual o de tener un embarazo no deseado. Ni siquiera tuvo que pasar el momento incómodo de ir a comprar condones a la farmacia.

Quizá no es el bienestar del cuerpo lo que preocupa, sino lo que representa el cuerpo en la persona que lo habita. ¿Será que el cuerpo es lo último que debas querer compartir? ¿Será lo más preciado, íntimo y especial que tienes? Porque lo he escuchado y se me hace súper rara esta idea.

Cuando voy a ver a mi ginecóloga, no se emociona al ver lo más preciado, íntimo y especial de mí. Puede ser que tenga que cambiar de ginecóloga. O puede ser que esta premisa simplemente sea falsa. Todos tenemos un cuerpo, no tiene nada de especial. Tú eres especial y tu cuerpo es parte de ti, pero tu cuerpo solito, solo es especial si estás registrado como donador de órganos.

Esto me lleva a pensar que quizá no es el archivo, ni el cuerpo, ni el compartirlo lo que nos da miedo. Tal vez son las reacciones de las personas ante estas fotos y videos. Antes de entrar a este cuestionamiento, tenemos que preguntarnos ¿por qué habría “reacciones” en plural? El sexting es una práctica de dos. ¿En qué momento nos metimos los demás?

Ah sí, ya me acordé. En el momento en el que la persona que las recibe decide publicarlas sin permiso. Por ahí hubiéramos empezado. Entonces el tema no es el sexting, sino el que esos archivos sean difundidos sin consentimiento.

Ahora, ya que los estamos viendo porque alguien decidió romper su palabra, ¿cómo reaccionamos ante ellos? Podríamos reaccionar apartando la mirada, sermoneando a la persona que las difundió sobre lo importante que es ser una persona de palabra, dándole unfollow. Pero esto no me suena familiar, no reaccionamos así. ¿Qué hacemos? Las vemos, las compartimos, las comentamos, nos burlamos del cuerpo que estamos viendo como si quien lo habitara ya no fuera relevante. ¿Por qué hacemos esto?

¿Por qué al mismo tiempo que queremos ahorrarles el sufrimiento a las personas diciéndoles que no hagan sexting, somos nosotros quienes se los infringimos?

A las personas no les hace daño que las vean desnudas per se. Les hace daño lo que elegimos hacer cuando esto pasa. Y no hablo de personas que viven en otro continente, hablo de nuestros seres queridos. Nosotros somos quienes les arruinamos la vida.

Creo que a estas alturas ya toca quitarle el sello de peligroso al sexting y ponérnoslo a nosotros. Ustedes y yo hemos elegido formar parte de estos ciclos de difusión y violencia, pero podemos elegir dejar de hacerlo. Podemos elegir usar nuestras palabras y nuestras acciones para fomentar el respeto a la intimidad de cada quien, para enriquecer vidas en lugar de arruinarlas. No pongamos la responsabilidad donde no va, la responsabilidad es de todos.