Ahora sí detienen a centroamericanos; aseguran a 400 migrantes

23 abril 2019

lrededor de 400 migrantes centroamericanos que viajaban en caravana de Mapastepec a Pijijiapan, Chiapas, fueron retenidos por agentes migratorios y de la Policía Federal.

Esta es la segunda redada que realizan las autoridades. La primera acción se efectuó el viernes pasado en Mapastepec, donde fueron aseguradas cerca de 200 personas sin documentación legal.

Ayer, hombres, mujeres y niños fueron tomados por la fuerza y subidos en contra de su voluntad a los vehículos oficiales, posteriormente fueron llevados a unos autobuses.

A distancia, delegados de la CNDH observaron los operativos y se limitaron a documentar. Funcionarios de la dependencia aseguraron que no pueden intervenir en las acciones de las autoridades de migración.

Estas acciones se dan luego del amago que, a finales de marzo, hizo el presidente Donald Trump de cerrar la frontera con México si nuestro país no frena las caravanas que se dirigen a EU.

El Instituto Nacional de Migración asegura que el último mes ha deportado a 15 mil migrantes. Mientras tanto, otros 15 mil indocumentados han obtenido visas humanitarias que permiten permanecer y trabajar en México.

PARAN CON REDADA A CARAVANA MIGRANTE

Desde la aparición de las caravanas en México, el gobierno mexicano llevó a cabo una acción a gran escala entre la Policía Federal y el Instituto Nacional de Migración (Inami) en Chiapas para detener a alrededor de 400 migrantes que caminaban rumbo a Pijijiapan.

Los migrantes salieron desde las 04:00 horas de Mapastepec, Chiapas, y se trasladaban a Pijijiapan; sin embargo, iban dispersos por lo que la propia Policía Federal los obligó a descansar y una vez que se lograron compactar fueron asegurados; muchos de los migrantes huyeron, especialmente hombres; muchas mujeres que caminaban con sus hijos se quedaron y subieron a los autobuses.

La redada comenzó 3 kilómetros antes de la garita del Inami conocida como Echegaray, a unos 10 kilómetros antes de Pijijiapan.

En el operativo, decenas de migrantes se resistieron a ser resguardados en las camionetas de migración, pero fueron sometidos, en algunos casos, por la fuerza. Un grupo logró esquivar la redada, pero fue detenido en la garita Echegaray.

Kevin Escobar, un hondureño de 27 años, desafió a las autoridades migratorias mexicanas junto a por lo menos 500 migrantes más que viajaban en la caravana, al cruzarse a una propiedad privada donde los funcionarios no ingresaron.

¿Por qué me quieres detener?”, les cuestionó a gritos Escobar. Luego les dijo que no quería volver a San Pedro Sula de donde era oriundo por la presión y violencia de las pandillas.

Los centroamericanos fueron obligados a subir a autobuses y camionetas del Instituto Nacional de Migración.

 

Las fuerzas de seguridad forzaron a adultos y menores a subir a las camionetas conocidas como perreras. Las mujeres y niños lloraban y gritaban desde dentro, desconsolados. Atrás dejaron ropa, zapatos, maletas y carriolas.

A distancia, delegados de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) observaban los operativos: “Estamos documentando las cosas, nosotros no podemos decirle a la autoridad la función que tenga que hacer, pero sí estamos documentando y lo vamos a investigar”, dijo al ser consultado Jesús Salvador Quintana, director general de la Quinta Visitaduría de la CNDH. Agregó que tampoco intervendrían en la acción de las autoridades.

Esta es la primera vez que se conoce que las autoridades migratorias intervienen el núcleo de la caravana, la cual quedó dispersa. Durante los últimos meses, aunque el gobierno de México ha seguido devolviendo a sus países de origen a miles de centroamericanos, también miles de ellos, más de 15 mil, obtuvieron visas humanitarias que permiten permanecer y trabajar en el país.

Desde octubre, miles de centroamericanos han recorrido México en multitudinarias caravanas con la esperanza de llegar a Estados Unidos para pedir refugio.

El Inami ha devuelto en el último mes a 15 mil migrantres, al menos, a sus países.

El presidente estadunidense, Donald Trump, considera este éxodo una amenaza de seguridad nacional y exige a México que detenga a los migrantes.

Trump amenazó con cerrar la frontera con México, lo que tendría fuertes repercusiones económicas.