El desafío de López Obrador para mantener la mayoría en el Congreso

5 abril 2021
El oficialismo parte como favorito en las encuestas rumbo a unos comicios marcados por polémicas.

Las campañas comenzaron oficialmente en México en un clima de polarización con miras a los comicios intermedios del próximo 6 de junio que serán los más grandes de su historia, ya que están en juego 20.415 cargos de elección popular que se disputarán alrededor de 15.000 candidatos.

En términos generales, la jornada electoral representará un balance del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador justo cuando está por llegar a la mitad de su mandato. Su principal reto es conservar la mayoría legislativa en la Cámara de Diputados que tuvo desde que asumió, en 2018, y ganar el mayor número posible de las 15 gubernaturas que están en juego.

El oficialismo parte como favorito en las encuestas, ya que diversos sondeos coinciden en que los altos niveles de popularidad del presidente, que superan el 50 %, impactarán en la mayoritaria intención de voto hacia la alianza oficialista.

Pero para que se abran las urnas todavía faltan dos meses. Mientras tanto, este domingo iniciaron formalmente las campañas que deberán terminar el 2 de junio, cuatro días antes de una elección en las que se reconfigurará el reparto del poder político en México.

Más de 94 millones de electores, en su mayoría mujeres (49 millones), están convocados a elegir 500 diputaciones federales y 15 gubernaturas: Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chihuahua, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas.

También se elegirán 1.063 diputaciones locales (se renuevan 30 congresos estatales), 1.923 presidencias municipales y múltiples cargos locales como sindicaturas, regidurías, concejalías y presidencias de comunidad. El país entero estará en campaña durante los próximos dos meses.

Entre las novedades de la elección, destaca el hecho de que por primera vez los diputados federales podrán ser reelegidos para mantener su curul por otro periodo de tres años sin necesidad de renunciar a su cargo.

Coaliciones y pleitos

Los principales partidos construyeron acuerdos para sumar el mayor número posible de votos. Así, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), la fuerza política fundada por López Obrador, pactó con el Partido del Trabajo y el Partido Verde para crear la coalición Juntos Haremos Historia.

Por otra parte, el Partido Acción Nacional (PAN), el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y el Partido Revolucionario Institucional (PRI) registraron Va por México, una alianza que era impensada debido a la historia de estas tres organizaciones, que durante décadas fueron antagonistas y representaron a los tres principales partidos de México antes de que Morena arrasara en las presidenciales de 2018.

A ellos se les suman el progresista Movimiento Ciudadano, que ya participó en las elecciones de hace tres años, y Redes Sociales Progresistas, Partido Encuentro Solidario y Fuerza por México, tres partidos que se estrenan en estos comicios.

El árbitro de la contienda será el Instituto Nacional Electoral (INE), organismo que desde hace meses protagoniza un enfrentamiento con el oficialismo,que incluso ha planteado su desaparición o exigido la renuncia de su consejero presidente, Lorenzo Córdova.

Uno de los últimos temas de debate fue el acuerdo del Consejo General del INE para evitar la sobrerrepresentación de un partido en la Cámara de Diputados, en lo que respecta a las 200 diputaciones que se ocupan de acuerdo a la proporción de votos totales que haya obtenido cada fuerza política, es decir, que no llegan por voto directo.

La polémica llegó a tal extremo que el presidente de Morena, Mario Delgado, le pidió al INE que se comportara de manera imparcial y no como «una extensión del PRIAN», siglas con las que López Obrador resume a los gobiernos del PRI y del PAN, que se alternaron el poder antes del triunfo de Morena y a los que suele calificar como una «mafia».

Antes, en enero, el presidente criticó al INE por haberle prohibido que se abstuviera de hacer declaraciones de tinte electoral y que respetara los principios de imparcialidad y neutralidad. El organismo también anunció que desde el 4 de abril se suspendería la transmisión íntegra de la diaria conferencia de prensa presidencial conocida como «la mañanera» para evitar la propaganda gubernamental en tiempos electorales.

«Andan los del INE con ganas de censurarme, quieren que no haya mañaneras o que esté limitada mi participación, que solamente hable de algunos temas (…) es una censura abierta, descarada, un atentado a la libertad», dijo.

Violencia

La confrontación entre el oficialismo y el INE se incrementó luego de que el organismo impidiera la postulación de decenas de candidatos de Morena, entre ellos los aspirantes a gobernadores de Guerrero, Félix Salgado Macedonio, y Michoacán, Raúl Morón, quienes incumplieron procedimientos legales para su registro.

«Algunos consejeros [del INE] como Lorenzo Córdova y Ciro Murayama son unos traidores a la democracia y quieren alterar la voluntad ciudadana, quieren quitarle al pueblo la posibilidad de decisión», denunció el presidente de Morena en medio del clima de tensión que fue abonado por López Obrador, quien ya considera al organismo como un poder opositor.

Las disputas verbales envuelven el inicio de unas campañas que, además, están marcadas por la violencia endémica que padece el país.

De acuerdo con el Indicador de Violencia Política en México realizado por la consultora Etellek, desde septiembre del año pasado hasta el 17 de marzo se registraron 231 agresiones contra personas políticas. Uno de los datos más graves es que de los 60 políticos que fueron asesinadas en este lapso (53 hombres y 7 mujeres), 17 aspiraban a algún puestos en las elecciones del 6 de junio.

Desde que el gobierno federal anunció su estrategia de seguridad para los candidatos el pasado 4 de marzo, agregó el reporte, fueron asesinados 5 aspirantes a alcaldías en los estados de Veracruz, Chihuahua, Quintana Roo, Jalisco y Chiapas.

A los 60 políticos asesinados (22 % pertenecían al PRI y 17 % a Morena) se les suman otras 78 víctimas mortales que eran funcionarios sin militancia o sin aspiraciones a postularse a ningún cargo. Los crímenes se cometieron en 25 de los 32 estados del país, lo que implica que la violencia es generalizada en todo el territorio nacional, pero con especial énfasis en Veracruz.