“La campaña política terminó, ahora somos gobierno”, responde Blanco a Polevnsky

10 septiembre 2018

El gobernador electo de Morelos, Cuauhtémoc Blanco Bravo, respondió a las declaraciones que hizo la presidenta nacional de Morena, Yeidckol Polevnsky, en las que acusó a su equipo de querer “comprar” a los diputados locales de esa expresión política.

A través de su muro de Facebook, el exfutbolista rechazó que esté tratando de hacerse de la voluntad de los legisladores ofreciéndoles obra pública, como habría acusado la dirigente nacional de Morena, quien además se habría declarado “harta del españolete”, como denominó a José Manuel Sanz Rivera, brazo derecho del mandatario electo.

Blanco Bravo hizo patente su “absoluto respeto” a las opiniones de Polevnsky, pero dijo: “lamento profundamente las expresiones xenófobas hacia José Manuel Sanz y mantengo firme la postura del respeto absoluto a la vida interna y decisiones de los partidos políticos, recojo con atención la recomendación del licenciado Andrés Manuel López Obrador. La campaña política terminó, ahora somos gobierno y ello requiere serenidad y mucho trabajo”.

Recordó que su candidatura a la gubernatura de Morelos “fue un acuerdo político, entre el líder nacional del PES Hugo Erick Flores y el entonces candidato, hoy presidente electo Andrés Manuel López Obrador, con la aprobación y apoyo de quienes integraron la coalición”.

Aclaró que “la relación con los actuales diputados locales de todos los partidos en Morelos, ha sido de total respeto, siempre en la búsqueda de construir una agenda común, pero observando ante todo la división de poderes, sin distingos partidistas y con Morelos al centro de la agenda y prioridades. Negamos rotundamente que por parte mía o de mi equipo de trabajo se ofrezca algún tipo de remuneración a los diputados con el fin de integrarlos al Partido Encuentro Social o cualquier otro”.

Negó que algunos legisladores de Morena sean excluidos de las convocatorias a reuniones: “A los encuentros de acercamiento y trabajo han sido convocados todos los diputados, y a ellos han acudido quienes así lo han decidido, situación que, por cierto, es de reconocer pues se han tenido avances importantes en la atención de una agenda compleja en el marco de la transición de poderes”.

Finalmente, habló sobre la conformación de su gabinete, donde no ha sido incluido Rabindranath Salazar, otro de los motivos del enojo de Polevnsky.

“Mi equipo de trabajo, está en proceso de conformación y nos encontramos en la búsqueda de los mejores perfiles para los distintos cargos, a fin de contribuir desde Morelos con la agenda de combate a la corrupción impulsada por el presidente electo Andrés Manuel López Obrador”.

La dirigente nacional de Morena, se reunió el fin de semana con diputados locales, según publicaciones de distintos medios de comunicación. Durante la reunión Polevnsky aparentemente despotricó contra Blanco Bravo y lo acusó de querer comprar a cambio de obra pública y otras prebendas a los legisladores de Morena.

Tal como Proceso publicó hace dos semanas, la división de la coalición Morena-PES-PT en Morelos se ha hecho patente, pues el grupo político del exsenador Rabindranath Salazar Solorio, quien era el candidato “natural” a la gubernatura y fue sustituido, no reconoce en la victoria de Blanco Bravo su triunfo. Esto se ha visto reflejado en el Congreso local, en la nueva Legislatura, donde el exfutbolista ha ido construyendo una mayoría relativa para ganar terreno a los legisladores que son afines al exsenador.

Esto hizo que primero se diera la coordinación política a Javier García Chávez, cercano a Graco Ramírez y ahora a Rabindranath Salazar, y luego fuera destituido y en su lugar se eligiera a la diputada Keila Figueroa, más afín al grupo de Blanco Bravo. Además, esta división interna hizo posible que en lugar de que alguien de Morena –que prácticamente ganó los 12 distritos de mayoría– presidiera la Junta de Coordinación Política, sea liderada por Tania Valentina Rodríguez, del PT.

Todo esto en un escenario en el que Blanco Bravo ha debido enfrentar obstáculos que le ha puesto Graco Ramírez para llevar a cabo la entrega recepción, además de la novatez propia de quien no tiene experiencia amplia en asuntos de administración pública y gobierno.

En tanto, el tiempo corre y faltan sólo 20 días para el 1º de octubre, fecha en la que Blanco Bravo debe asumir la gubernatura de un estado que padece crisis de violencia, una deuda superior a los 10 mil millones de pesos y una serie de candados legislativos que habrá que echar abajo, antes de poder gobernar.