La guerra contra el narco aceleró la violencia contra las mujeres

3 enero 2021

Las muertes violentas de mujeres en México iniciaron una tendencia creciente inédita a partir del 2007, en coincidencia con el inicio de la “guerra contra el narcotráfico” en el periodo de Felipe Calderón. Durante los años 2013, 2014 y 2015 se logró estabilizar la incidencia de homicidios de mujeres, pero para el 2016 este crimen repuntó y alcanzó nuevos máximos históricos que ni la pandemia ha logrado frenar: entre 10 y 11 mujeres son asesinadas cada día en México.

2007 es un año clave para entender la inseguridad y la violencia en México. El inicio de la llamada “guerra contra el narcotráfico” desencadenó, entre otras cosas, un aumento inédito en la disponibilidad de armas dentro del país, una ola de enfrentamientos violentos entre sectores públicos y privados y al mismo tiempo un crecimiento importante en las agresiones y los asesinatos de mujeres y niñas.

La documentación del estudio La violencia feminicida en México: aproximaciones y tendencias, realizado por el Inmujeres, la Conavim y la ONU Mujeres, refleja cómo a partir del 2007 la tendencia de muertes violentas de mujeres y posteriormente de feminicidios inicia una tendencia al alza sin precedentes. En los años 2013, 2014 y 2015 la tendencia creciente cede, pero a partir del 2016 retoma crecimientos inéditos hasta superar los 10 asesinatos de mujeres al día.

Entre 1985 y 2019 se ha asesinado a 63,324 mujeres en el país. México está entre los países de América Latina con la mayor prevalencia de violencia feminicida.

Durante el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012) se generó el conflicto interno que se conoce como “la guerra contra el narco”: las Fuerzas Armadas salieron de los cuarteles para enfrentar con las armas a los cárteles del narcotráfico y del crimen organizado. Los homicidios, las lesiones con armas de fuego y las desapariciones tocaron niveles máximos.

Esta crisis de violencia generalizada generó que los feminicidios se duplicaran. En 22 años (del 1985 al 2007) se registró un promedio de 1,355 muertes violentas de mujeres cada año: casi cuatro cada día. Para los últimos 12 años, a partir del inicio de la guerra contra el narco (del 2007 al 2019) la media de homicidios de mujeres escaló a 2,711 cada año: más de 7 cada día. Ni siquiera la pandemia de coronavirus logró reducir el fenómeno, que en 2019 y 2020 ha promediado el asesinato diario de más de 10 mujeres.

Las cifras de mortalidad del Inegi (Instituto Nacional de Estadística y Geografía) y las recopiladas por el SESNSP (Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública) reflejan también cambios cualitativos importantes en las muertes violentas de mujeres, que se asocian con esta crisis de violencia e inseguridad generada por la lucha contra el narco:

Antes del 2007 el feminicidio ocurría principalmente dentro de los hogares; después de esa fecha, los asesinatos de mujeres se cometen con mayor frecuencia en la vía pública.
Después del 2007 se incrementó el número de homicidios femeninos que se cometen con armas de fuego.
Las mujeres jóvenes (de 20 a 24 años) se convirtieron en el blanco de la violencia feminicida.
Esta incidencia de nuevas tendencias en violencia contra mujeres y niñas se explican en gran parte por el incremento en la disponibilidad de armas en el territorio nacional como consecuencia del conflicto entre las autoridades y el crimen organizado, dijo Belén Sanz, representante de la ONU Mujeres, durante la presentación del estudio La violencia feminicida en México: aproximaciones y tendencias.

La violencia feminicida, además, presenta grandes problemáticas que obstaculizan la relajación de su incidencia. Pese a la creación de protocolos y reglas para generar estadísticas de género, distinguir y erradicar las agresiones, éstas van en sentido contrario: crecen cada vez más.

En 2019 se registró la tasa más alta de asesinatos de mujeres: 10.5 cada día en el país y, ni siquiera el aislamiento por la contingencia sanitaria en 2020 ha logrado frenar la ola creciente de muertes violentas de mujeres. Durante el primer semestre del año se registraron 489 presuntas víctimas de feminicidio y 1,443 presuntas víctimas de homicidio doloso, lo que genera una tasa de asesinatos de 10.6 al día.

Los grupos del crimen organizado operan con mayor fuerza en regiones específicas del país, como parte de un conflicto interno que ha sido clave en la aceleración de la violencia feminicida. La incidencia especialmente de homicidios femeninos es significativamente mayor en estados con mayor presencia del narco.

De acuerdo con las cifras del SESNSP, la tasa de muertes violentas de mujeres es del doble en Colima respecto de la nacional: 20.3 mujeres son asesinadas a diario. Con tasas superiores a la nacional también se encuentran Chihuahua (14.1), Baja California (13.6), Guanajuato (12.3) y Guerrero (9.9), entidades también con índices altos de violencia provocada por el crimen organizado y los enfrentamientos con los cuerpos de seguridad.

En el análisis municipal sucede exactamente lo mismo, las mujeres son más asesinadas y agredidas en los municipios más golpeados por el narco: Salamanca y Celaya e Irapuato en Guanajuato; y Ciudad Juárez en Chihuahua.

Los feminicidios pudieron evitarse

Los delitos de género siguen una tendencia distinta a la de la violencia general en el país. Esto se explica, en gran medida, porque están ligados a una estructura público-privada que normaliza y reproduce discriminaciones y agresiones de menor impacto contra niñas y mujeres. De acuerdo con múltiples estudios de organizaciones internacionales y trabajos académicos, casi la totalidad de las muertes violentas de mujeres pudieron evitarse.

A diferencia de otros tipos de violencia persistentes en el país, la violencia feminicida no es un fenómeno aislado. Gran parte de las víctimas de homicidio femenino antes de perder la vida ya habían experimentado otros tipos de violencia, desde discriminación hasta agresiones sexuales, amenazas de muerte o violencia en el hogar.

De hecho, en México cerca del 70% de las mujeres ha experimentado algún tipo de violencia al menos una vez en su vida. La sociedad y especialmente el Estado son también responsables de los asesinatos de mujeres y de la creciente tendencia que siguen.

“Todas las muertes violentas de mujeres son inaceptables porque podían evitarse. Cuando las mujeres pidieron ayuda y no recibieron respuesta; cuando en vez de recibir ayuda fueron revictimizadas; cuando las instituciones de salud detectaron agresiones físicas y no notificaron a las autoridades y no se aplicaron medidas cautelares; cuando denunciaron violencia y las autoridades no les brindaron protección; cuando desaparecieron y las autoridades no actuaron con eficiencia y cuando se perdieron horas valiosas en procesos judiciales por prejuicios de género”, dijo Wendy Briceño, presidenta de la Comisión de Igualdad de Género en la Cámara de Diputados.

Las políticas aplicadas para erradicar la violencia de género han sido insuficientes. La crisis de inseguridad y el surgimiento de una violencia generalizada son un parteaguas para entender la violencia contra mujeres y niñas en México y la ola incesante de estas agresiones. Hasta el corte de las últimas cifras, cada dos horas, aproximadamente, es asesinada una mujer en el país.