México ocupa el quinto lugar mundial con mayor tráfico de armas

25 enero 2015

Por Manuel Mejido | La complacencia del Gobierno de México y las leyes laxas de Estados Unidos sobre la fabricación y venta de armas, han convertido al territorio nacional en un sangriento campo de guerra.

En tanto los gobernantes y políticos mexicanos se esfuerzan por quedar bien con la Casa Blanca e impedir hasta donde les sea posible el tráfico de drogas hacia la Unión Americana, los dirigentes estadounidenses, por debajo de sus discursos, apoyan el trasiego de armas por su frontera sur.

Diversos estudios indican que solamente en el estado de Chihuahua, en donde hay cinco cruces formales con Estados Unidos (Ciudad Juárez, Palomas, San Gerónimo, Ojinaga y El Berrendo) existen más o menos 300 brechas que atraviesan la frontera entre Ojinaga y Ciudad Juárez por donde se contrabandea todo tipo de armas para que los mexicanos se sigan matando, como ocurrió en los apoyos que dio el gobierno de Washington a los diversos grupos revolucionarios en 1910.

El tráfico de armamento entre Guatemala y Belice con México es también producido y vendido legalmente a los particulares en Estados Unidos (siempre y cuando no hayan estado nunca sujetos a proceso), que al final por la frontera sur llegan a los narcotraficantes mexicanos.

En un análisis del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados, se difundió que el mercado civil de armas estadounidenses se ha convertido en un auténtico arsenal para todo tipo de criminales violentos, terroristas y extremistas que operan en México y en el continente.

Esta situación criminal que a diario se produce en la frontera norte de México se debe esencialmente a que los fabricantes de armas estadounidenses han diseñado una estrategia para producir y vender armamento de tipo militar a civiles y a la existencia de leyes muy relajadas y de manga ancha en materia de armas que permiten que Estados Unidos sea el único país del mundo en el que cualquier persona que no haya sido juzgada como un criminal puede comprar grandes cantidades de armamento y municiones salidas de las fábricas a precios accesibles.

La delincuencia mexicana posee el mayor arsenal

No se tiene una cifra exacta del armamento de tipo militar que pasa a diario de Estados Unidos a México, pero en el país el 65 por ciento de las armas ilegales fabricadas y distribuidas en la Unión Americana están en manos de narcotraficantes y el 35 por ciento restante, en propiedad de civiles, que lo mismo son ciudadanos preocupados por su seguridad que autodefensas o delincuentes del orden común.

Los investigadores de la Procuraduría General de la República estiman que en el mercado negro mexicano al año circulan para compra y venta 127 millones de dólares. Entre 2004 y 2014, según los organismos internacionales, México pasó del vigésimo segundo puesto a ocupar el quinto lugar en el trasiego ilegal de armas.

Las investigaciones realizadas por la PGR demuestran que los grupos de la delincuencia organizada en el territorio nacional poseen armas de lo más sofisticado.

En diversos operativos la Policía Federal y el Ejército han decomisado a los delincuentes cohetes anti tanque de los tipo M72 y AT4, lanza cohetes RPG-7, lanzagranadas MGL calibre 32 milímetros además de aditamentos lanzagranadas calibre 37 y 40 milímetros, granadas del mismo calibre, granadas de fragmentación, fusiles Barret calibre 50 milímetros así como armas de fuego denominadas de nueva generación, como la subametralladora FN Herstal de fabricación belga también conocida 57 y munición subsónica trazador y de penetración capaces de penetrar blindajes y que los criminales llaman “mata policías”.

Mejor denominadas deberían ser “mata mexicanos” porque entran de Estados Unidos al país para que policías, federales y locales, Ejército y la Marina se maten con los narcotraficantes, secuestradores, asesinos, violadores, etcétera.

Estados Unidos, sobre todo con una frontera de tres mil 185 kilómetros tiene a México aprisionado por la delincuencia y mantiene el primer lugar como principal productor y exportador de armas. En el territorio nacional también se encuentran, aunque en pequeña proporción, armas de fabricación rusa, alemana, francesa e inglesa.

Un tercio de la población está armada

De acuerdo con datos de la Oficina de Drogas y Crímenes de las Naciones Unidas, calculan que en México circula una cantidad de armas suficientes para pertrechar a uno de cada tres hombres adultos en el país y esto es resultado de que, según el último dato de 2010, en Estados Unidos existen al menos seis mil 700 fabricantes de armas a lo largo de su frontera sur.

El contrabando transfronterizo se hace de muy diversas maneras. Una a gran escala, que es promovida por Washington como la desnudada ante el mundo ´Operación Rápido y Furioso´; otra de escala media y el contrabando hormiga para transportar armas en vehículos porque pasan cada año de aquel país a México 88 millones de automóviles diariamente.

Es posible, según cálculos de Naciones Unidas que se puedan transportar anualmente 500 armas por vehículo que no constituyen tráfico organizado de armamento.

Se tiene estimado que alrededor de dos mil armas se introducen de manera ilegal por la frontera norte de México. Lo más dramático resulta que dos de cada tres armas involucradas en hechos criminales fueron fabricadas e importadas en Estados Unidos, de lo cual se desprende que en el estado de Texas tiene su origen el 40 por ciento del armamento en manos de los narcotraficantes mexicanos.

Se considera que el narcotráfico, el crimen organizado y los delincuentes ocasionales han aumentado tan desproporcionadamente en México, debido al flujo grande y constante del armamento estadounidense a las agrupaciones delincuenciales en que mexicanos matan mexicanos.

México en el tráfico de armas de EU a Centroamérica

El trasiego ilegal de armas entre Centroamérica y Estados Unidos, inevitablemente pasa por México y va dejando una estela de corrupción en todos los puntos que toca del territorio nacional.

El círculo vicioso de armamento, narcotraficantes, tráfico de personas, asesinatos, secuestros y un largo etcétera, sólo podrá romperse cuando México se enfrente a la Unión Americana y le exija que corrija sus leyes que permiten la fabricación y tráfico legal de las armas en su territorio que al cruzar la frontera se convierten en los instrumentos de los homicidios.

La complacencia que tiene el Gobierno de Estados Unidos para la venta de armas sería tanto así como si México cerrara los ojos a la producción de drogas que se van a calmar el nerviosismo de 20 millones de adictos que hay en ese país.

Las entidades donde más se matan mexicanos con armas estadounidenses son las fronterizas como Chihuahua, Nuevo León, Baja California, Coahuila y Tamaulipas. Al sur ocurre lo mismo en Oaxaca, Guerrero y Michoacán, donde aparecieron los grupos de autodefensa fuertemente armados con metralletas, rifles y pistolas ´Made in USA´.

El crimen organizado mexicano adquiere en Estados Unidos vehículos blindados, helicópteros y avionetas de todo tipo (como los drones que son aeronaves no tripuladas de las cuales se cayó una el pasado miércoles con tres kilos de droga en Tijuana) para cumplir sus ilícitos.

El contrabando de cocaína que se hace desde el sur hacia la Unión Americana, pasa por México, lo mismo que los barcos y los aviones en que se transporta la droga porque el país está perforado como coladera por todos los lugares en donde el crimen se establece o pasa para llegar al gran mercado del narcotráfico de Estados Unidos.

Y hasta la próxima semana, en este mismo espacio.

(Aut. Cabrera)