No comprometas en el Buen Fin dinero que todavía no has ganado (I)

15 noviembre 2017

Como todos sabemos, es un programa que desde hace varios años han impulsado el gobierno y la Iniciativa Privada para tratar de estimular la actividad económica.

Por Joan Lanzagorta | Ya estamos en plena semana del Buen Fin que se celebrará en México del 17 al 20 de noviembre. Como todos sabemos, es un programa que desde hace varios años han impulsado el gobierno y la Iniciativa Privada para tratar de estimular la actividad económica. La intención es que las personas encuentren ofertas similares a las que en Estados Unidos se obtienen en el llamado Black Friday (que son los días de fin de semana siguientes al jueves de acción de gracias o Thanksgiving).

Yo he sido muy crítico de el Buen Fin porque más que descuentos verdaderos en una cantidad importante de productos, lo que se ofrecen son facilidades de pago (muchas mensualidades “sin intereses”, incluso hasta 30 meses, que son dos años y medio). Es cierto que hay ofertas en ciertos ítems muy específicos —particularmente aquellos que van de salida al haber sido reemplazados por modelos superiores— que pueden resultar atractivos. Pero son los menos.

Hace un año una tienda departamental importante ofrecía descuentos “hasta” del 40 por ciento. Me di una vuelta y resulta que esos descuentos eran para muy pocos productos seleccionados: los demás tenían descuentos muy similares a los que se encuentran en una venta nocturna. Si acaso en lugar de 12 mensualidades sin intereses, ofrecían hasta 18 al mismo precio. Pero nada más.

También recuerdo que mi hija necesitaba ropa (se la iba a comprar para Navidad) y decidimos ir durante ese fin de semana. Su tienda favorita tenía el logo del Buen Fin por todas sus vitrinas exteriores, pero cuando entramos, las ofertas estaban restringidas a un pequeño rincón de mercancía en liquidación. Todo lo demás se vendía a precio regular. Me pareció un absurdo. Aun así, el establecimiento estaba bastante concurrido, como si regalaran cosas. Lo que es la psicología aplicada a consumidores que no se comportan de manera racional.

¿QUÉ ES LO QUE NECESITAS COMPRAR?

El primer consejo que puedo darle a las personas es: si no tienes a qué ir, mejor no te acerques a los centros comerciales. No tiene caso, porque muy probablemente terminarás comprando algo que no tenías planeado, causando un desequilibrio en tu presupuesto. Es lo más sano.

Pero si tienes que ir, por alguna razón, hazlo el primer día. Así, si te ves tentado con una oferta, siempre podrás regresar al día siguiente. Eso te dará tiempo no sólo de pensar si realmente vale la pena hacer la compra, sino también cómo vas a modificar tu presupuesto para acomodarla (qué otras cosas tendrías que recortar —dejar de hacer— para que te puedas comprar eso que viste sin causar un desbalance). Recuerda: son unas por otras, porque el dinero que tienes es finito y escaso.

Ahora bien: si tienes una compra planeada y deseas aprovechar algún descuento o promoción durante el Buen Fin, también ve el primer día. Busca ese mismo artículo en varias tiendas e incluso en línea: te darás cuenta que los precios cambian de manera muy significativa en una u otra. Utiliza las herramientas que la Profeco pone a tu disposición: para eso están. Te ayudan a hacer una compra más inteligente.

UN POQUITO DE PSICOLOGÍA CONDUCTUAL

Es sabido que los mercadólogos y quienes diseñan las ofertas son personas que utilizan conceptos de psicología para persuadir a los consumidores a efectuar un gasto. Por ejemplo, argumentos como “sólo hoy”, “ofertas que no se repetirán” para buscar que las personas tengan miedo de “perderse” el momento ideal y ello les impulse a sacar la tarjeta de crédito.

Muchos comerciales retratan situaciones ideales: personas felices “gracias” a ese producto, o por el contrario los posicionan como símbolo de status o de éxito —a los que a todos de una manera u otra aspiramos dadas las necesidades de reconocimiento— y de pertenencia a ciertos grupos “privilegiados”, que son inherentes a los seres humanos.

Son muy buenos en lo que hacen, lo tienen muy estudiado. Es importante entenderlo para lograr cuestionarnos de manera correcta la decisión y que no simplemente nos gane un deseo que de manera tan inteligente han sabido sembrar en nosotros. Y que lo haga con dinero que todavía no tenemos (comprometiendo nuestro ingreso futuro a través de una deuda). De esto seguiremos hablando en la siguiente entrega.

Te invito a visitar mi página: http://www.PlaneaTusFinanzas.com, el lugar para hablar y reflexionar sobre finanzas personales.

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