SIDA, cómo detectar el VIH y darle batalla

10 diciembre 2017

Para evitar esta enfermedad, lo mejor es conocer sus mecanismos de transmisión y, ante cualquier duda, someterse a la prueba de detección del VIH, porque un diagnóstico precoz siempre mejora el pronóstico del sida.

Escrito por Olga Díez Jambrina, Bióloga | El sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) es el estado avanzado de la enfermedad producida por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

Este virus destruye de manera progresiva el sistema inmunitario de la persona que lo padece. En concreto, afecta a las células denominadas linfocitos T4 (también llamados linfocitos T cooperantes o CD4).

Una persona infectada por el VIH se denomina seropositiva (VIH positiva) cuando el virus se encuentra en su organismo pero no presenta síntomas manifiestos; y desarrolla un cuadro de sida cuando el recuento de linfocitos T4 es menos de 200 células por mililitro cúbico de sangre (el recuento normal de una persona sana varía entre 500–1500 células por mililitro cúbico) y presenta manifestaciones clínicas de la enfermedad.

Esto provoca que el organismo se quede desprotegido frente a las infecciones oportunistas, que son aquellas infecciones que no se producirían en un individuo sano, debido a que su sistema inmunitario es capaz de luchar contra los organismos que las originan. También puede provocar la aparición de cáncer.

Todas las personas que tienen en su organismo el virus, ya sean seropositivas o hayan evolucionado a sida, son portadoras y pueden transmitir el virus.

Cómo se contagia el sida

El VIH se contagia a través del semen, la sangre, las secreciones vaginales y la leche materna. Estos son los fluidos corporales que presentan una concentración del virus suficiente como para infectar a una persona.

Por tanto, hay tres vías mediante las cuales el virus del sida sí se contagia:

  • Vía sexual:mediante el contacto sexual, ya sea vaginal, anal u oral; siendo el anal el que presenta un mayor riesgo por la delicadeza de los tejidos y la facilidad con la que se pueden producir heridas.
  • Vía sanguínea:se produce al compartir cualquier material que haya estado en contacto con sangre de una persona infectada y que pueda ponerse en contacto posteriormente con la sangre de una persona sana. Puede tratarse de jeringas, agujas, y todo el material que se use para realizar piercing, tatuajes, o en sesiones de acupuntura, y no haya sido esterilizado previamente. El riesgo de transmisión a través de las transfusiones de sangre actualmente es muy bajo, gracias a los grandes controles que se realizan a la sangre donada.
  • Vía vertical (madre-hijo):cuando la madre es seropositiva se puede producir la transmisión del virus durante el embarazo, el parto y la lactancia.

Partiendo de esto, hay una serie de colectivos que presentan un mayor riesgo de contraer el VIH:

  • Recién nacidos de madres con VIH que durante el embarazo no recibieron ningún tipo de terapia.
  • Drogadictos que comparten agujas para inyectarse drogas por vía intravenosa.
  • Personas que mantienen relaciones sexuales sin preservativo.
  • Personas que recibieron transfusiones sanguíneas o hemoderivados entre 1977 y 1985 (en esta época los exámenes de detección de la enfermedad en las donaciones sanguíneas no eran un protocolo obligatorio).

En otros fluidos como las lágrimas, la saliva o el sudor, el virus está presente pero en una cantidad insuficiente para contagiar a otra persona. De manera que se puede mantener una estrecha relación con una persona seropositiva sin riesgo de contagio, mientras que se tengan una serie de precauciones.

Cómo no se contagia el sida

Para infectar el organismo el VIH necesita entrar en la corriente sanguínea (ver Prevención del sida), y para ello precisa una vía de entrada, bien a través de heridas recientes, o infectando directamente las membranas mucosas de vagina, ano o recto, pene, boca, nariz y ojos. De otra forma, no es posible contraer el virus, por lo tanto el sida no se transmite en los siguientes casos:

  • Compartiendo vajilla (vasos, tazas, platos, copas) utensilios de cocina y cubiertos, ropa, o comida. El VIH no se transmite a través de la saliva, ni a través del aire, por lo tanto no hay peligro cuando se convive con personas infectadas, ni siquiera en el caso de compartir objetos, ropa y comida con ellos. Tampoco se corre ningún peligro por abrazar y besar a un enfermo, ni permaneciendo cerca cuando este tose o estornuda.
  • A través de los animales domésticos. El VIH no se puede transmitir del ser humano a los animales, ni viceversa. Los animales pueden ser portadores de otros virus que afecten a su propia especie provocándoles también deficiencias inmunológicas, pero no son portadores del VIH y, por lo tanto, no hay riesgo de que el ser humano se contagie por convivir con estos.
  • Al tener contacto con saliva, sudor, heces, orina o lágrimas.
  • Por picaduras de insectos. El caso de los mosquitos, que chupan la sangre, puede crear confusión, pero el mosquito no inyecta la sangre de una persona (infectada por VIH o no) en su siguiente víctima. Además, el virus solo puede vivir en células humanas. Los parásitos de la malaria, que es una enfermedad que sí transmiten los mosquitos, se reproducen en el organismo del insecto, lo que no sucede con el VIH.
  • Donando sangre, semen u órganos. Las agujas y el material empleados durante cualquier donación están esterilizados, por lo tanto, no existe riesgo alguno para el donante. Podría ser un riesgo para el receptor en caso de que no se siguieran los análisis necesarios, que son obligatorios.
  • Acudiendo a piscinas, recintos deportivos, baños, centros comerciales, cines, restaurantes, o cualquier otro lugar público, frecuentado por personas infectadas.

Síntomas del sida

Hay que tener en cuenta que no en todas las personas se manifiesta la enfermedad del sida de la misma manera. Por lo tanto, unas personas puede que no presenten síntomas iniciales al infectarse con el virus del VIH, mientras que otras experimentan síntomas que no son específicos, sino que son comunes a muchas enfermedades como son: síntomas pseudogripales con fiebre, erupción cutánea, inflamación de los ganglios linfáticos e irritación de garganta.

Algunas personas permanecen años sin síntomas desde el contacto con el virus hasta que desarrollan el sida. En todo este tiempo, su sistema inmunitario se va debilitando por la actuación del virus, de manera que, a medida que va disminuyendo el recuento de células CD4, aumenta la posibilidad de que se vean afectados por ciertas enfermedades:

Enfermedades frecuentes con conteo de CD4 inferior
a 350 células/mililitro cúbico

  • Tuberculosis.
  • Virus del herpes simple.
  • Candidiasis bucal o vaginal.
  • Herpes Zoster.
  • Linfoma de Hodgkin.
  • Sarcoma de Kaposi.

Enfermedades frecuentes con conteo de CD4 inferior
a 200 células/mililitro cúbico

  • Neumonía.
  • Esofagitis por Candida.
  • Angiomatosis bacilar.

Enfermedades frecuentes con conteo de CD4 inferior
a 100 células/mililitro cúbico

  • Meningitis.
  • Encefalitispor toxoplasmosis.
  • Leucoencefalopatía multifocal progresiva.
  • Diarrea por criptosporidio.

Etapas del sida

El sida atraviesa diversas etapas, en las que se aprecian una serie de diferencias:

Fase inicial

  • Depende de una serie de factores:
    • Dosis infectante:la cantidad de virus que se ha transmitido al organismo.
    • Virulencia de la cepa:la capacidad para producir daño que tiene el virus con que se ha infectado.
    • Capacidad de respuesta de la persona infectada:cada persona reacciona de manera diferente ante una misma enfermedad.
  • El virus se disemina en el tejido linfoide y en los ganglios linfáticos.
  • Entre las 2 y las 6 semanas se puede detectar ya el antígeno p24. Este antígeno es el que se busca en las pruebas para detectar la presencia del virus, aunque hasta que no hayan pasado 90 días los resultados no pueden considerarse fiables.

Fase crónica

  • Esta etapa tiene una duración variable, estimada en años, en la que el virus se va multiplicando.
  • Los afectados suelen permanecer asintomáticos (sin síntomas).

Fase final

  • Aumento de la multiplicación del VIH.
  • Aparición de graves infecciones oportunistas.

Tratamiento del sida

No hay cura conocida para el sida. Ningún tratamiento elimina por completo el virus del organismo. Sin embargo, sí hay disponibles tratamientos del sida que ayudan a mantener el recuento de CD4 alto y mejoran la calidad de vida de los pacientes.

Es muy utilizada la terapia antirretroviral altamente activa (HAART en inglés o TARGA en español). Se trata de una combinación de varios fármacos antirretrovirales, cuya finalidad es impedir que se multiplique el virus. Consigue reducir el número de partículas de VIH en la sangre, y permite que el conteo de CD4 permanezca alto, lo que conduce a mejorar y prolongar la vida del paciente. Aunque hay que tener presente que el paciente puede seguir transmitiendo el virus.

Esta terapia tiene sus inconvenientes, y es que pueden aparecer los efectos secundarios específicos de cada uno de los fármacos que componen la terapia. Entre los más comunes: náuseas, dolor de cabeza, debilidad, malestar general, y acumulación de grasa en la espalda y en el abdomen. Cuando se utilizan durante un tiempo prolongado aumentan el riesgo de que el paciente sufra un ataque cardíaco.

El médico que prescriba este tratamiento tiene que hacer un seguimiento al paciente para valorar estos posibles efectos secundarios y, cada tres meses, solicitar análisis de sangre para medir los conteos de CD4 y la carga viral del VIH.

Otro inconveniente de esta terapia es que el VIH se puede hacer resistente al tratamiento, por lo que sería preciso cambiar la combinación, y sustituir unos fármacos por otros.

Actualmente se dispone de pruebas genéticas capaces de determinar si una cepa de VIH es resistente a un fármaco concreto, lo que puede ayudar a seleccionar la mejor combinación de medicamentos posible para cada persona, y modificar así el tratamiento farmacológico cuando este comienza a fallar.

En el caso de que se trate de una mujer embarazada, el tratamiento debería incluir zidovudina (AZT), desde el comienzo del 2º trimestre hasta el final del embarazo y el parto. El bebétambién debe ser tratado durante las seis primeras semanas de vida.

Otros fármacos usados son: lamivudina o nevirapina.

Es muy beneficioso para los enfermos de sida mantener una buena nutrición, ya que es frecuente observar deficiencias de cinc, selenio, cobre, vitamina B6 y vitamina B12. El hecho de mantener unos niveles correctos de nutrientes les proporcionará una mejora en la función del sistema inmunitario, así como el mantenimiento del peso corporal, lo que mejorará la respuesta al tratamiento.

Pronóstico del sida

Si la prueba del VIH ha dado positiva, recuerda que aceptar la realidad es el primer paso para combatir la enfermedad.

El sida es una enfermedad mortal si no se aplica algún tratamiento. La muerte se produce generalmente por neumonías, enfermedades neurológicas, o diferentes tipos de cáncer.

La esperanza de vida de una persona con sida, aunque ha aumentado mucho en los últimos años, aún no se asemeja a la de una persona sana. Sin embargo, la terapia antirretroviral altamente activa ha conseguido incrementar el tiempo de vida de las personas con VIH, y se ha podido constatar que si los niveles de VIH permanecen inhibidos y el conteo de CD4 se mantiene alto (superior a 200 células/mm3), se puede prolongar y mejorar notablemente el pronóstico y la vida del enfermo.

Detectar y tratar adecuadamente la enfermedad es imprescindible para aumentar la supervivencia y la calidad de vida de los pacientes. Así, el 15% de los bebés con sida no tratados desarrollan síntomas graves y mueren antes del primer año de vida, mientras que el 95% de los niños con sida tratados sobrevive hasta los 16 años como mínimo.

Algunas recomendaciones para mejorar el pronóstico

Aunque todavía no se pueda erradicar el sida, sí se puede aprender a vivir lo mejor posible con la enfermedad, y alargar así la esperanza de vida.

  • Aceptar la realidad es el primer paso para combatir la enfermedad. Si cree que ha estado en situación de riesgo, lo mejor es que se realice la prueba del VIH.
  • Hable con su médico y pida la información que necesite para seguir su tratamiento y los hábitos de vida que más le convienen.
  • No pierda la ilusión ni suspenda sus planes. La vida continúa también para usted.
  • Mantenga una actitud positiva. Preocuparse demasiado puede generarle ansiedady estrés y perjudicar su sistema inmunitario. Procure relajarse y realizar actividades que le resulten placenteras en compañía de sus seres queridos.
  • Si necesita ayuda, no dude en pedirla, ni la rechace cuando se la ofrezcan.
  • Practique ejercicio en la medida de sus posibilidades.
  • Procure dormir ocho horas diarias y descanse siempre que se encuentre fatigado.
  • No deje de comer y siga una dieta equilibrada. Una buena nutriciónforma parte del tratamiento para luchar contra la enfermedad y las complicaciones asociadas.
  • Debe tomar solo aquellos medicamentos que le recomiende su médico, y consultarle siempre ante un nuevo síntoma en vez de automedicarse. No olvide que los efectos secundarios de los fármacos pueden perjudicar su salud e influir negativamente sobre su alimentación.
  • Deje de fumary evite el consumo de alcohol. Fumar debilita el sistema inmunológico y favorece la aparición de infecciones. El alcohol, además de perjudicar el hígado, provoca la pérdida de vitaminas en el organismo.