Sonrisas negras: la estúpida moda de lavarse los dientes con carbón activo

Se están haciendo virales en las redes sociales las sonrisas negras. La causa es cepillarse los dientes con carbón activado en polvo para blanquearlos. Según sus defensores, esta práctica funciona para lograr una sonrisa blanco perla, no sabe a nada y como es natural lo consideran seguro, pero los expertos no están de acuerdo. De hecho, todo el asunto es bastante… negro.

El carbón activado o activo pertenece a una familia de adsorbentes (no es lo mismo que absorbentes) carbonáceos cristalinos. Dependiendo de la madera de la que procedan su capacidad de abrasión y adsorción varía, pero de todas ellas hay un gran mercado de productos, tanto en polvo como en cápsulas, que se venden entre los 8 y 10 dólares cada 100 gramos para diferentes usos.

En general, la propiedad más conocida es la de retener toxinas. Por esta misma propiedad se utiliza en casos de desintoxicación como antídoto hospitalario. Al ingerirlo, actúa como una esponja, retiene la sustancia nociva y esta atraviesa el organismo sin efectos. También es usado como filtro pues bloquea contaminantes por su gran cantidad de microporos. Adsorbe, por ejemplo, las toxinas del agua, potabilizándola.

Imagen: Wikipedia.

Lo que los fabricantes dicen que hace

Sin embargo, su uso fuera de las intoxicaciones y filtros es muy controvertido. Se consume en comidas detox, batidos adelgazantes prefabricados, en píldoras o se añade a mascarillas faciales. En todos estos casos no hay evidencia científica de su eficacia positiva, de hecho, se le atribuyen más bien efectos negativos como peligro de deshidratación (porque arrastra el agua) o estreñimiento crónico, entre otros.

En lo que respecta a los dientes sus males no son menores. Carbon Coco es una de las tantas empresas que comercializan carbón activado para limpiar los dientes, y afirman a Gizmodo en Español que “el carbón activado elimina las manchas externas de los dientes sin los ingredientes químicos tóxicos utilizados en los blanqueamientos comerciales”. También añaden “puede cambiar el pH en la boca, ayudando a reducir las causas de caries, enfermedades de las encías y el mal aliento”, basándose en una composición de carbón 100% orgánico y finamente molido, al que aseguran que sólo se le añaden polvo de bentonita y mirto de limón.

Imagen: micrografía de carbón activado /cc Wikipedia.

Estas son en realidad las verdaderas propiedades del carbón activado

La realidad es que todos los tratamientos de blanqueamiento caseros suelen incluir en limado o son sustancias abrasivas para el esmalte. Y en este caso, su uso no es muy distinto del clásico bicarbonato. El nivel de finura del polvo, de hecho, es casi el mismo y consecuentemente su poder de limado también.

Por un lado, lo que Carbon Coco afirma sobre el PH no tiene sentido. No hay confirmaciones científicas que corroboren ese supuesto efecto en enjuagues o cepillados pero, de todas formas, el PH de la saliva debería estar entre 7 a 7.4, está así de forma “natural”. Si cambia empezaríamos a ver síntomas tales como desmineralización y manchas blanquecinas en el esmalte.

Aunque en principio el efecto pueda parecer positivo porque eliminan la capa superficial, en realidad su uso es un grave error” afirma Marián García, doctora en Farmacia y nutricionista. “Se utiliza como antídoto hospitalario en intoxicaciones y en base a esto le atribuyen otros muchos usos pero no hay evidencia científica de su eficacia en esos casos. Ni siquiera como blanqueante dental. La bentonita podría tener propiedades absorbentes similares, pero tampoco hay ninguna evidencia de su eficacia para blanquear los dientes”

Con respecto a otros productos: “Por su parte el mirto de limón es un aceite esencial. Como tantos otros aceites esenciales, su uso está basado en la tradición más que en la evidencia. Actualmente hay una gran demanda de remedios ‘naturales’ y la sola mención de la palabra natural ya es un reclamo, cuando paradójicamente algo supuestamente natural puede ser perjudicial como en este caso” prosigue García.

El verdadero peligro: la deshidratación

Asumiendo que no lime, cosa que no es cierto, y que todo ocurra por efecto de adsorción, a tener en cuenta: la capacidad de adsorción de un carbón activado está entre un 20 y un 90 por ciento de su propio peso y retiene indiscriminadamente pero, por física, primero retiene los líquidos menos densos. Es decir, 100 gramos de carbón activado retendrán entre 20 y 90 gramos de cualquier cosa, pero si lo ponemos a filtrar agua, saliva y aceite, lo atravesarán en ese orden.

En caso de intoxicaciones hospitalarias, por tanto, para una sobredosis o envenenamiento de drogas: se dan de 50 a 100 gramos de carbón activado a ingerir de golpe y se sigue con una dosis equivalente a 12.5 gramos por hora que se administra cada 2 a 4 horas hasta llegar a superar la sustancia nociva que se ha ingerido y compensar lo que se ha “arrastrado” sólo de agua y mucosas.

No se ingiere más rápido porque, como decíamos, se puede caer en deshidratación. De hecho, todo el tiempo que dura un proceso de desintoxicación se obliga a beber líquidos constantemente y es un proceso bastante paulatino y lento.

Lo que hace realmente a los dientes

Ahora apliquemos esto al cepillado de tres minutos. Se moja el cepillo, se introduce en el polvo y se empieza a cepillar. Lima un rato en seco, pero como lo que sobra en la boca de cualquier mortal es saliva y además el cepillo ya ha sido mojado con agua para que el polvo se pegue, a los pocos minutos de cepillar ocurrirá lo evidente: el polvo se hace cuasi líquido y empieza a “escaparse” de la boca en mucha más cantidad de los que parece haberse aplicado. Esto es porque ahora es pasta, habiendo adsorbido el 90 por ciento de su propio peso en saliva. Llegado a su límite ya no retiene nada más.

¿Blanquea? Lo hace. Se pueden notar unos sutiles cambios de tono progresivos que varían de persona a persona. Pero, muy probablemente, eso no ocurre por la retención de toxinas que se vende, sino por retirar la capa superficial limando, algo extremadamente abrasivo para el esmalte. El resto del tiempo lo que hace es hincharse de saliva —lo menos denso que tiene cerca— y de paso teñir las encías porque que se mete por todos los rincones como buena sustancia líquida que es.

Un último apunte: los empastes. El carbón activo puede teñirlos de negro consiguiendo, irónicamente, justo el efecto contrario del que se buscaba.