Joaquin Phoenix, el máximo favorito al Oscar

9 febrero 2020

El Joker de Phoenix es un enfermo mental hecho a un lado por la sociedad. Mientras el antagonista de Batman se desenvuelve dentro de la narración en el ambiente de las películas de superhéroes, su personaje se aproxima más a una película de terror con muchos mensajes políticos escondidos en su interior.

Para crear un papel que permanece en el imaginario colectivo —gracias a inolvidables actores como Jack Nicholson, Jared Leto o el fallecido Heath Ledger—, Phoenix tuvo que aprender contorsionismo y perdió tanto peso que sintió que iba a volverse loco.

Es el contraste entre el humor y la violencia lo que atrae a los actores a representar este papel desde el nacimiento del personaje dentro de los cómics de DC. Para el director del filme, Todd Phillips, sólo había una persona capaz de interpretar a esta versión de Joker y el guión fue escrito para él. Joaquin Phoenix se revela como la gran interpretación del año y muchos ya apuestan por él en la carrera al premio Oscar.

Vaya interpretación, incluso te contorsionas. ¿Cómo lo conseguiste?

Hay dos escenas en este filme que son muy importantes en ese sentido: la rutina del payaso y su baile en las escaleras. Empecé a hablar con el coreógrafo que Todd contrató; fue una conversación muy interesante porque aprendí el vocabulario del baile y el movimiento. Me recomendó ver unos videos y hubo uno que me impactó. No fue tanto la danza sino la actitud del bailarín, la arrogancia con la que me robó la atención. Ése fue el hilo del que tiré para sacar a Joker.

¿El personaje va surgiendo poco a poco?

Sí. Está siempre dentro del hombre herido, pero va surgiendo a través de sus movimientos, del baile, de los pasos. No sabía que la danza podía conseguir algo así. Empecé tocando su música, una pieza de violoncelo, y salió de mí. Fue algo natural, orgánico. Una metamorfosis desconcertante, porque este tipo anodino termina convirtiéndose en quien realmente es. Conseguir el personaje del Joker fue una danza interpretativa.

¿Cuál fue su reacción inicial a la oferta de interpretar a Joker?

Cuando me lo ofrecieron, pensé que de ninguna manera quería hacerlo. Sin embargo, veo estos personajes como una oportunidad de explorar personalidades que no he experimentado hasta ahora. Yo no he visto nada parecido a este Joker en las películas de cómics, y cuando me entrevisté con Todd Phillips pensé que sería interesante enfrentar este papel desde otro punto de vista, pero nunca imaginé lo que él tenía preparado. Su conversación y sus ideas fueron las que me convencieron de interpretarlo.

¿Has leído los cómics sobre el Joker?

Cuando empecé a investigar, decidí hacerlo a mi manera. No quise verme influido por ningún cómic ni nada parecido. Traté de acercarme desde dentro al hombre, sin mirar al icónico supervillano que todo el mundo conoce. Sentí que tenía la suficiente libertad para encontrar mi versión de este personaje.

La cinta ha creado cierta polémica en Estados Unidos por considerarla una provocación. No es la responsabilidad del director enseñar moral al público o la diferencia entre el bien y el mal. Eso, según yo, es obvio. Si alguien tiene ese nivel de perturbación emocional, puede encontrar alimento en cualquier lugar. La verdad, uno no sabe cuál puede ser el detonante de un perturbado, puede ser una simple pregunta y uno no debe autocensurarse para no provocar a alguien.

¿Fue difícil encontrar la risa de Joker?

La segunda vez que me reuní con Todd hablamos sobre la risa del personaje. Vino a mi casa, se sentó en el sofá y me costó varios minutos encontrar esa risa. No quería que sonara falsa, al contrario, quería que fuera genuina desde el primer minuto. Hubo un momento en el que me sentí muy incómodo, luché contra mí mismo porque sabía que era importante y no la había conseguido. Me costó un par de semanas perfeccionarla.

¿Cuál es tu relación con los payasos?

La verdad, no me había parado a pensar en los payasos hasta que me ofrecieron el personaje. De niño solía disfrazarme de payaso, pero me había olvidado de ello. Cuando me puse el maquillaje, recordé una fotografía mía de cuando era niño y eso hizo que el proceso fuera más divertido.

¿Tu interpretación podría identificar a los enfermos mentales con la maldad?

Yo lo veo como alguien que ha experimentado demasiado trauma en un mundo que no ha sabido entenderlo y simplemente se ha dedicado a medicarlo. No lo veo como un enfermo mental, sino como un paciente a quien se le prescriben medicamentos.

Lo que sí hice fue estudiar los efectos secundarios de esas medicinas, porque él nunca tiene la oportunidad de expresar sus necesidades. Personalmente, creo que es un auténtico narcisista y en su cabeza existe una idea de quién debería ser él en el mundo.

¿Lo aprecias de otro modo ahora que el rodaje ha terminado?

Las primeras seis semanas fueron una tortura porque no sabía como hacerlo. Estaba aterrorizado. Pero ahora, con perspectiva, tiene sentido. Cuando era el Joker, entendía a Arthur. Me gustó rodar las escenas de la cinta en los compases finales del rodaje porque Todd supo crear un espacio creativo donde cada error era un descubrimiento. Le agradezco que no estuviera mirando la hora durante el desarrollo del personaje, porque se reveló durante la filmación.

¿Qué tiene este personaje que atrapa a quien lo interpreta?

No lo sé. Supongo que es cool, pero también existe en él cierta irreverencia hacia las cosas que muestra. Todo el mundo tiene una apreciación distinta de Joker. No sabría apuntar a su atractivo.

¿Habrá segunda parte?

No lo sé, eso depende de la audiencia