Ante su salida de la SHCP Herrera evalúa el crecimiento, el gasto por la pandemia, la austeridad, los focos rojos…

14 julio 2021

El próximo jueves 15 será el último día que el secretario de Hacienda, Arturo Herrera Gutiérrez, despache en su oficina de Palacio Nacional. Le dejará el lugar a Rogelio Ramírez de la O, añejo asesor del presidente Andrés Manuel López Obrador en materia económica.

Herrera, quien tomó el timón de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público tras la renuncia de Carlos Manuel Urzúa Macías, ahora se prepara para la conducción de la política monetaria del país, si el Senado de la República lo ratifica como gobernador del Banco de México (Banxico), a propuesta del jefe del Ejecutivo.

En sus últimas horas en el cargo la agenda del secretario es apretada. Antes de recibir a Proceso en el Salón Blanco, tuvo reuniones con sus pares de Panamá y Colombia, además fue anfitrión de la reunión para la elección del presidente ejecutivo de CAF-Banco de Desarrollo de América Latina.

Horas antes de cumplir su última misión en el extranjero, en la reunión de ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del G-20, celebrada en Venecia, Herrera reconoce en entrevista que el crecimiento en la primea mitad de la autoproclamada Cuarta Transformación es insuficiente, pero se apura a aclarar que en gran medida la pandemia fue la responsable.

Dice que el coronavirus dejó ver la necesidad de una reforma fiscal que fortalezca los ingresos y las necesidades del gasto actuales, habla sobre la austeridad, reconoce el déficit en la inversión y menciona la “equivocada” comunicación sobre los apoyos fiscales durante la pandemia, que fueron criticados por “débiles” e “insuficientes” por diversos analistas.

De cara a su eventual nombramiento al frente del banco central, descarta cualquier discusión sobre el uso de los remanentes, al tiempo que prepara baterías para profundizar la inclusión financiera y tratar de retomar la trayectoria descendente de la inflación, que en junio acumuló su cuarto mes fuera de la meta de 3%, al situarse en 5.8% anual.

Uno de los principales “focos rojos”, afirma, es la escasa competencia en el mercado del gas LP, en el que López Obrador planteó el miércoles 7 crear una empresa estatal.

–¿Este es ya un sexenio perdido en lo económico? –se le plantea.

–La primera parte de la administración claramente está marcada por la pandemia. Yo entré justo en julio de 2019, hace casi dos años. Para diciembre ya se había dado el primer caso. El 70% de todo mi periodo fue durante la pandemia.

“Hay una característica distinta entre esta crisis y las anteriores, en las que había un problema económico importante que resolver. En 1982 teníamos el problema de la crisis de la deuda y tardamos años en ir desapalancado al país, en que las tasas de inflación fueran bajando. En 1995 tuvimos una crisis en el sector financiero, en los bancos, en las carreteras. Tuvimos que tomar deuda y rescatar a los bancos. La inflación se debe haber ido alrededor de 60% y tomó tiempo bajarla.

“Ahora no hay un solo problema en el sector económico. El problema viene del sector salud y ahí la vacuna va a resolver la parte de salud y la económica. Si se revisan los meses que se tardó en empezar a repuntar cada crisis, la de esta ocasión fue más profunda que las otras, pero la recuperación va mucho más rápido.